Entre los planes figura el despliegue de patrullas móviles, vigilancia constante de los edificios relacionados con la ceremonia y una estricta supervisión de los medios de transporte.
En la vigilancia de la jura del cargo y del desfile presidencial desde el Capitolio hasta la Casa Blanca participarán distintos organismos de seguridad, entre ellos, el Servicio de Guardacostas, que se encargará de la vigilancia del Río Potomac, o el Servicio de Aduanas.
El dispositivo, del que Ridge no quiso proporcionar detalles por razones de seguridad, estará coordinado por el Servicio Secreto, encargado de la protección presidencial.
La Administración Federal de Aviación, encargada de la supervisión del espacio aéreo, ha anunciado que ese día expandirá la zona de exclusión aérea en torno al centro de la capital, actualmente de 25 kilómetros a la redonda, hasta los 37 kilómetros.
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