Ataviado con un traje formal, alejado de su imagen de militar rebelde, Gutiérrez, de 45 años, es la encarnación de un político joven con un conjunto de reformas a cuestas y que halagó a Wall Street con iniciativas para abrir la economía ecuatoriana y mantenerla encarrilada.
Hijo de una enfermera y un comerciante que recorría con sus productos un río amazónico, Gutiérrez alcanzó renombre en el campo militar por sus triunfos y altas calificaciones en sus casi 30 años de carrera, que terminaron con la revuelta contra el presidente
En contraparte, rompió la barrera militar e inició una cruzada política por la que casi nadie apostaba. Ahora tendrá que demostrar que está listo para gobernar a un país que ha vivido en la turbulencia política en los últimos años y que sus acciones tendrán más peso que sus palabras.
«Tenemos que obedecer al pueblo, ellos nos han elegido y yo tengo que hacer lo que ellos quieren y si no les cumplo cualquier trato puede decir: 'Usted no está cumpliendo queremos que salga y queremos a otra persona'», dijo Gutiérrez recientemente en una reunión con prensa extranjera.
Dejá tu comentario