Voluntarios iraquíes tomaron las armas para pelear contra los yihadistas.
El ejército iraquí repelió un ataque de los rebeldes encabezados por el Estado Islámico de Irak y el Levante (EIIL) contra la ciudad de Baquba, a sólo 60 kilómetros al noreste de Bagdad.
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La Jefatura de Operaciones de la provincia de Diyala informó de que las tropas lograron frenar la ofensiva insurgente en los barrios de Al Katun, Al Mefraq y Al Moalemin de Baquba, capital de este territorio, según la televisión oficial Al Iraquiya.
En combates en otras zonas de Diyala, al menos 28 supuestos terroristas y dos policías murieron, en el marco de la lucha entre las fuerzas de seguridad y los rebeldes.
Mientras, Estados Unidos desplegó tropas en Bagdad para proteger su embajada y estudiaba la posibilidad de llevar a cabo ataques aéreos para frenar el avance de los yihadistas.
Los islamistas sunitas, liderados por Ejército Islámico de Irak y el Levante (EIIL) siguen avanzando y tomaron este martes la mayor parte de la ciudad chiita de Tal Afar, en la provincia de Nínive, en unos enfrentamientos que dejaron decenas de muertos, según las fuerzas de seguridad iraquíes.
La semana pasada el EEIL empezó su ofensiva tomando por sorpresa la ciudad e Mosul, la segunda más importante de Irak, y partes de norte del país.
"Ahora mismo [la ofensiva] es una amenaza de muerte para Irak pero también supone un serio peligro para la región", dijo el enviado de la ONU en Bagdad, Nickolay Mladenov.
Según Nuredin Qabalan, el número dos del consejo provincial de Nínive, los yihadistas se apoderaron de la mayor parte de Tal Afar, un enclave chiita en esta provincia mayoritariamente sunita, aunque las fuerzas leales al gobierno de Bagdad siguen controlando varios sectores de la ciudad, entre ellas partes del aeropuerto.
Al menos 50 personas murieron en los enfrentamientos, indicó el responsable provincial.
Durante la noche los insurgentes llevaron a cabo otro ataque en Baquba, la capital de la provincia de Diyala, 60 kilómetros al norte de Bagdad, pero fue frenado por las fuerzas iraquíes.
Desde Londres, el primer ministro del Kurdistán iraquí, Nechirvan Barzani, se mostró pesimista y aseguró a la BBC que "es casi imposible" que Irak vuelva a la situación anterior a la toma de Mosul.
"Ahora tenemos que sentarnos juntos y encontrar una solución, encontrar cómo vivir juntos", dijo el líder kurdo aunque aseguró que sería "difícil" encontrar una solución con el primer ministro iraquí actual, el chiita Nuri al Maliki.
Alarmados por el rápido avance de los yihadistas, los gobiernos extranjeros están evacuando a sus ciudadanos y a su personal diplomático.
El presidente de EEUU, Barack Obama, anunció el despliegue de 275 miembros del personal militar para proteger su embajada en Irak y proteger a sus ciudadanos.
Washington también desplegó un portaaviones en el Golfo Pérsico aunque por el momento Washington descarta enviar de nuevos tropas a Irak después que sus soldados abandonaran el país en 2011.
En tanto, el secretario de Estado norteamericano John Kerry habló de la posibilidad de ataques con drones para frenar el avance yihadista.
Aunque EEUU descarta cooperar militarmente con Irán, también preocupado por la situación en Irak, ambos países hablaron del tema en Viena, donde se están llevando a cabo negociaciones sobre el programa nuclear iraní.
El gobierno de Bagdad anunció una contraofensiva contra el avance yihadista pero los observadores dudan de las capacidades del ejército iraquí, que la semana pasada se retiró en masa de Mosul cuando los rebeldes sunitas tomaron la ciudad y abandonaron sus uniformes y sus vehículos.
Según los expertos al ejército iraquí le falta entrenamiento y está minado por la corrupción y el sectarismo. "Este ejército no está maduro", dijo Anthony Cordesman, del Centre for Strategic and International Studies.
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