20 de marzo 2006 - 00:00

El escepticismo rodea los objetivos de Bush

Washington - La única superpotencia del mundo ha aprendido algunas duras lecciones durante estos tres años de la guerra en Irak, en momentos en que crece el escepticismo en torno a si podrá alcanzar allí sus objetivos.

El enfoque del presidente George W. Bush al invadir Irak en marzo de 2003 -liberar al país árabe de sus armas de destrucción masiva- se mostró rápidamente ilusorio. Esas armas nunca fueron encontradas.

Tres años después, mientras los cadáveres se acumulan en las calles de Bagdad y la guerra civil es muy posible, las ambiciones a largo plazo de los EE.UU. de crear un Irak estable y democrático también parecen inciertas, según expertos.

«Está bastante claro que los EE.UU. no alcanzaron sus objetivos en Irak» porque eran «fundamentalmente incorrectos,» dijo Anthony Cordesman, ex funcionario del Pentágono, que trabajó en su momento para el republicano Juan McCain.

Irak no tenía un programa serio de «armas de destrucción masiva... así que fuimos a la guerra por la razón equivocada y para lidiar con una amenaza que nunca existió», dijo. En vez de liberar a Medio Oriente de extremistas islámicos, la invasión de los EE.UU los ha fortalecido, y hay hoy «mucha más amenaza del Al-Qaeda en Irak», dijo Cordesman, del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales. Aunque los funcionarios de los EE.UU. siguen siendo optimistas sobre las perspectivas de Irak, las encuestas de la opinión demuestran un división profunda entre los norteamericanos comunes. La popularidad de Bush se ha hundido a su punto más bajo desde que llegó al poder, el apoyo a la presencia de tropas estadounidenses en Irak ha mermado y hay creciente preocupación por el futuro de ese país.

Los líderes políticos estadounidenses están tan preocupados que crearon la semana pasada un grupo de estudio bipartidario para buscar alternativas de política exterior que puedan unir a los norteamericanos. Los participantes, que reconocieron que su tarea será extremadamente difícil, no fijaron un plazo para terminar el trabajo.

Judith Yaphe
, especialista de la Universidad de Defensa Nacional, observó que la invasión tuvo éxito en expulsar a Saddam Hussein del gobierno y en llevar al dictador a juicio. Pero Irak está lejos de ser una democracia estable que pueda servir como modelo para un cambio regional y, definitivamente, el objetivo de los EE.UU. no fue desencadenar una guerra civil», dijo.

• Simplismo

«Era simplista pensar que al librarse de Saddam las cosas irían bien... El gobierno de los EE.UU. entendía muy poco sobre Irak y con qué facilidad y rapidez un país que ha estado 35 años bajo la represión podría salirse de control», agregó.

Sin embargo, en la carrera hacia la guerra, Bush y su equipo de policía exterior -uno de los más experimentados de la historia moderna de los EE.UU.- fueron advertidos en varias ocasiones por los aliados y los expertos sobre las dificultades que Irak presentaba.

Danielle Pletka
, del conservador American Enterprise Institute, reconoció que «la construcción de una democracia estable al estilo estadounidense en Irak está probablemente fuera de alcance. Pero si la meta es crear una democracia relativamente estable y una lenta, pero segura, mejora del ambiente de seguridad para los iraquíes, entonces creo que estamos en camino», insistió.

Hay amplio consenso entre los expertos de los EE.UU. en que la ausencia de un plan de posguerra fue un error de importancia que permitió que la insurgencia se arraigara. La administración intentó corregir eso en parte estableciendo una oficina del Departamento del Estado para coordinar la estabilización de la posguerra y los esfuerzos de reconstrucción en crisis futuras, pero ésta terminó envuelta en problemas burocráticos.

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