ver más

Ya superaste el límite de notas leídas.

Registrate gratis para seguir leyendo

25 de enero 2005 - 00:00

El Papa lo acusó de acción anticatólica

Primero fue la propuesta de permitir el casamiento entre homosexuales. Luego, que éstos pudieran adoptar niños. Más tarde, la idea de ampliar los casos en que se acepte el aborto. Por último, el plan para retirar la materia religión de las escuelas estatales. La ofensiva laicista del gobierno socialista español terminó llevando al Vaticano a abandonar su tradicional cautela para lanzar una crítica inusualmente dura. En diálogo con obispos ibéricos, el papa Juan Pablo II denunció el clima de «permisividad moral» que impera en ese país y cuestionó a José Luis Rodríguez Zapatero por «fomentar el desprecio por lo religioso». Además, dijo que no se pueden «arrancar las raíces cristianas de España ni cercenar la libertad religiosa». El país ibérico es el gran bastión del catolicismo en Europa, y el Vaticano no quiere perder su influencia allí. Además, la magnitud de los cambios propuestos por Rodríguez Zapatero contrasta con las excelentes relaciones que la Iglesia mantuvo con el ex presidente José María Aznar. El gobierno español reaccionó con llamativa cautela para calmar la polémica desatada. Pero los planes de Rodríguez Zapatero seguirán su curso y, con ellos, el conflicto que se acaba de abrir.

ver más


El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.




Juan Pablo II dijo además que no se puede «arrancar las raíces cristianas de España ni cercenar la libertad religiosa». También se refirió a la educación religiosa en las escuelas, uno de los temas que debe enfrentar Rodríguez Zapatero. Según Juan Pablo II, los padres tienen derecho a elegir la enseñanza religiosa para sus hijos en la escuela y eso «tiene que ser garantizado por el Estado».



Juan Pablo II también criticó la reciente reforma del Plan Hidrológico español que, según el Pontífice, «está llevando a la confrontación social por un recurso natural, que es un bien común que no se puede despilfarrar ni olvidar el deber solidario de compartir su uso». «Las riquezas no pueden ser monopolio de quienes disponen de ellas, ni la desesperación o la aversión pueden justificar ciertas acciones incontroladas de quienes carecen de las mismas», agregó.

Últimas noticias

Dejá tu comentario

Te puede interesar

Otras noticias