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11 de junio 2008 - 00:00

Europa: dos muertes ponen dramatismo a las huelgas

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Un camionero yace muerto en una ruta cercana a Granada, en el sur de España. La huelga y los piquetes de los transportistas por la brusca suba de los precios de los combustibles comienzan a tener preocupantes efectos violentos.
Madrid y Lisboa (DPA, AFP, EFE, Reuters) - En la segunda jornada de huelga de transportistas en España, que lleva cada vez a más ciudadanos a hacer acopio de alimentos y nafta ante el temor a un desabastecimiento, volvieron a registrarse ayer atascos kilométricos, además de producirse una muerte en el sur del país y otra en Portugal.

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Mientras las protestas se extendían a Irlanda y Escocia, un transportista español en huelga, que formaba parte de un piquete, murió ayer atropellado en la puerta de un mercado de abastos en el municipio granadino de Pinos Puente, en el sur del país. Las primeras informaciones apuntan a que el hombre fue atropellado cuando se acercaba a una furgoneta para informar a su conductor de la huelga que había comenzado el lunes, un hecho que paralizó momentáneamente las negociaciones con el gobierno socialista.

En Portugal, el conductor de un camión que circulaba por Zibreira, 120 kilómetros al norte de Lisboa, no se detuvo ante un integrante de un piquete y lo atropelló.

Estos fueron los primeros incidentes graves desde el inicio de la protesta, cuyos efectos se han traducido en problemas para el abastecimiento de productos básicos en los mercados y carencia de combustibles en numerosas estaciones de servicio.

Al otro lado de la frontera, los fabricantes de automóviles se vieron obligados a suprimir turnos de producción ante la falta de piezas. General Motors advirtió que podría tener que cerrar temporalmente su planta de Figueruelas, en Zaragoza, si persiste la huelga. Y en Cataluña, en el nordeste del país, y en Madrid las autoridades han puesto en marcha dispositivos para garantizar el suministro de alimentos y gasolina.

La oposición apuntó directamente al gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Los transportistas protestan contra el jefe del Ejecutivo, aseguró la «número tres» del Partido Popular (PP), Soraya Sáenz de Santamaría, porque «cuando pudo adoptar medidas, no lo hizo». «Sigue sin actuar y tomar decisiones» tras negar que España se encuentre en crisis económica, dijo.

Ante el fuerte aumento de los precios de los combustibles derivado de la suba del precio internacional del petróleo -en España el gasoil se encareció 36% en el último año hasta mayo-, los huelguistas exigen al gobierno revisar los impuestos, no pagar tasas por el combustible consumido y que se fije una tarifa mínima por ley.

Una nueva reunión entre representantes del gobierno y de los transportistas fracasó por la mañana. La ministra de Fomento, Magdalena Alvarez, se ha puesto al frente del conflicto y anunció que se presentó al sector una serie de 30 medidas para hacer frente a la situación «difícil» por la que atraviesa, si bien admitió que entre ellas no está la fijación de una tarifa mínima, su reivindicación principal. «No cumple con los requisitos de funcionamiento del mercado de la Unión Europea y ya ha sido calificada de ilegal por la Comisión Nacional de Competencia», dijo la ministra.

Además de los atascos kilométricos provocados por la marcha lenta de camioneros en huelga -Madrid, Barcelona y Valencia fueron las ciudades más afectadas- y los cortes de carreteras por parte de huelguistas, los españoles notaron ayer también el paro en los supermercados del país, donde muchos consumidores concurrieron para hacer acopio de alimentos.

  • Piquetes

    A esta actitud, que comienza a hacer mella en las góndolas de los comercios, se sumaron los piquetes que, como en Barcelona, impiden la entrada de los camiones a los mercados de abastos.

    Respecto de la nafta, el gobierno regional de Cataluña decidió blindar su suministro a las estaciones de servicio, después de que el lunes 50% de ellas se quedaran sin carburante, no sólo porque se distribuía menos, sino porque el número de automovilistas que acudió a llenar los tanques fue mayor que el normal.

    Camiones cisterna custodiados por las fuerzas de seguridad suministraron durante la madrugada y la mañana de ayer nafta a las estaciones de servicio catalanas más afectadas. En Madrid, donde 15% se quedó el lunes sin gasolina, las autoridades establecieron también un dispositivo para hacer frente a las consecuencias del paro: cincuenta puntos estratégicos garantizan el suministro a los ciudadanos.

    También Irlanda y Escocia se sumaron ayer a las protestas: unos 60 pescadores bloquearon la entrada del puerto de la sureña ciudad irlandesa de Cork, impidiendo el acceso de los barcos. Su protesta se dirigía también contra las cuotas de pesca de la Unión Europea.

    En Escocia (Reino Unido), alrededor de 60 camiones se dirigieron en caravana desde Glasgow a Edimburgo a través de la autopista más transitada. Tras la protesta, circulando por la histórica ciudad vieja de Edimburgo, entregaron ante el parlamento regional una carta dirigida al gobierno local. Un portavoz dijo si las protestas pacíficas no cambian nada, podrían ir también a la huelga.

    Ante esta situación, el viceministro de Finanzas alemán, Thomas Mirow, señaló ayer ante la prensa en Berlín que el Grupo de los Ocho principales países industriales (G-8) analizará esta semana en la cumbre de ministros del área en Japón cómo controlar los precios del petróleo y aumentar la transparencia en ese mercado. Junto con el aumento del precio de los alimentos, el agudo incremento de los costos energéticos ha elevado la preocupación de que los bancos centrales de todo el mundo suban las tasas de interés para combatir las nuevas presiones inflacionarias.
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