Evo Morales reapareció públicamente en las últimas horas,
todavía con signos de la fractura del tabique nasal que sufrió
en un partido de fútbol. Habló de cerrar el Congreso y lo
desmintieron.
Sucre (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - El gobierno de Bolivia tuvo que salir a desmentir ayer que tenga la intención de cerrar el Congreso, después de que el miércoles el presidente Evo Morales pronunciara un discurso que fue interpretado en ese sentido.
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El gobernante indígena hizo la advertencia ante miles de campesinos al lanzar una «revolución agraria mecanizada», en un acto en el que inició el reparto gratuito de 1.000 tractores agrícolas, pero no pudo firmar una ley prometida para acelerar la reversión de tierras improductivas.
«He escuchado decir a algunos dirigentes sindicales, compañeros indígenas originarios, que si no aprueban esa ley para expropiar y recuperar esas tierras ociosas en el oriente boliviano, ¿para qué sirve el Parlamento?, se preguntan. Si no aprueban, el Parlamento debe cerrarse», dijo.
«No estoy pidiendo el cierre del Parlamento, pero, compañeros y compañeras, el Parlamento tiene que responder a las exigencias del movimiento campesino boliviano», matizó luego, en el acto realizado en el valle de Ucureña, unos 450 kilómetros de La Paz, donde llegó sonriente conduciendo un tractor.
Su portavoz, Alex Contreras, debió justificar esas declaraciones, que fueron interpretadas como una arenga velada. «La intención del presidente de la República es dar un mensaje a los parlamentarios, no solamente de la oposición, sino también a los parlamentarios nuestros, de que realmente estén a la altura de la coyuntura que vive el país, de este momento histórico de transformaciones profundas, de cambios estructurales», explicó.
Según Contreras, Morales está reclamando que, «de una vez por todas, los políticos tradicionales escuchen a los pueblos indígenas y campesinos, que durante años, y sobre todo durante estos veinte años de neoliberalismo, han estado humillados, marginados y discriminados».
«Además, en el mensaje va implícito lo que debe ser la Asamblea Constituyente, en la que estamos buscando la refundación del país, pero para que no se aprovechen los vivillos de siempre, sino que se atienda a las mayorías nacionales», dijo el portavoz.
Pese a ello, la oposición arremetió. «Si quiere cerrar el Parlamento que lo haga (...) y que se atenga a las consecuencias, porque implicaría ponerse en un plano de absoluta violación a la democracia», señaló el senador Carlos Bohrt, del opositor partido Podemos.
La desmentida se produjo el mismo día que Morales celebró una victoria oficialista al lograr el control de un comité especial que pondrá en marcha la Asamblea Constituyente, que será inaugurada el domingo.
El presidente, todavía convaleciente de una fractura en el tabique nasal que sufrió el fin de semana en un partido de fútbol, «recibió con satisfacción la elección del comité» formado por nueve integrantes, de los cuales seis son del MAS.
Promesa
El grupo tiene el rol de presidir la elección de la mesa directiva definitiva y aprobar el reglamento para el funcionamiento de la Constituyente, que tiene un plazo de entre seis meses y un año para «refundar» el país con una nueva Carta Fundamental, según la promesa electoral de Morales.
Morales también prometió nacionalizar y hacer llegar a la población los beneficios de la explotación de las enormes reservas de hidrocarburos del país.
La Constituyente, que contará con la participación de delegaciones de la Argentina, Brasil y Ecuador, entre otros países, tratará como tema principal la autonomía regional de los cuatro departamentos más ricos de Bolivia (Santa Cruz, Tarija, Pando y Beni).
Las cuatro regiones bolivianas que votaron en julio en un referendo en favor de un régimen autonómico están expectantes respecto del tratamiento del tema en la Asamblea, según Germán Castedo, dirigente del Comité Cívico Pro Santa Cruz, abanderado de la lucha autonomista en el oriente del país.
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