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14 de diciembre 2007 - 00:00

Ex pastor bautista amenaza con vencer a Rudy Giuliani

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Mike Huckabee, ex predicador y ex gobernador de Arkansas, puso de moda otra vez lo religioso en la interna republicana. Su ascenso en las encuestas ha sido imparable en las últimas semanas.
Des Moines, Iowa - Todo estaba listo para el rock de Huckabee. Las hordas evangélicas -y las no tan cristianas-le tenían preparado un escenario a su medida en la Universidad de Drake. Pero la estrella republicana dejó con la miel en los oídos a sus fans, que esperaban verle marcar el ritmo de «Born to be Wild». Mike, que no Mick, se quedó atrapado en la tormenta.

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Canceló la gira, pero volverá con su banda y con su bajo, dispuesto a incendiar las nieves de Iowa.

En plan solista, sin los chicos de Capitol Offense, Huckabee llegó por fin el miércoles a su estado talismán para recoger la cosecha de adhesiones. Al consabido Chuck Norris se añade ahora Tim LaHaye, el autor de la celebérrima serie apocalíptica «Left Behind». Desde Washington le llega el apoyo de Don Wildeman, fundador de la American Family Association, el nuevo peso pesado de la derecha cristiana. Y se cuentan ya por cientos los líderes evangélicos que han dado instrucciones a la parroquia: Mike es nuestro hombre.

«Es mucho mejor estar con David que con Goliat»... La profecía del ex gobernador de Arkansas, ex pastor baptista y consumado rockero (52 años) se ha cumplido en un abrir y cerrar de la Biblia. Tres semanas han bastado para que su candidatura pase del pie de página a las tapas duras, con nuevo libro bajo el brazo: «El carácter marca la diferencia: de dónde soy, dónde he estado y en qué creo».

Hace unos años, cuando ganó su particular batalla con la báscula (llegó a pesar 150 kilos), se hizo popular con otro título: «Cómo cavar tu propia fosa con el tenedor y el cuchillo». Luego se lanzó a correr el maratón en cuatro horas y 38 minutos, y ahora lo vemos marcando irremediablemente el compás de la carrera de fondo de las primarias.

Con la honda en la mano, el campechano y fervoroso candidato ha hecho temblar a los gigantes republicanos. La última encuesta de la CNN le concede un empate técnico con Giuliani; «The Washington Post» lo daba ayer a tan sólo seis puntos del debilitado favorito (19% frente a 25%) y por delante del mormón Mitt Romney (17%).

En Iowa, donde los evangélicos cristianos funcionan como un apabullante ejército, el David de esta campaña viaja ya a 12 puntos por delante de todos sus seguidores.

  • Pregunta insidiosa

    El miércoles se midió por última vez ante ellos en un debate cargado de tensión bíblica y precedido de una pregunta insidiosa, formulada por el propio Huckabee en forma de artículo o anatema: «¿Creen los mormones que Jesús y el diablo son hermanos?». La religión, que hasta hace apenas un mes parecía agua pasada, vuelve a cobrar una relevancia celestial en estas elecciones. Los votantes evangélicos creen que Rudolph Giuliani es el anticristo y han jurado darlo todo por la ascensión de Mike Huckabee. Sólo así se explica el milagro. «Huckabee tiene el fuego en el vientre en estos momentos», certifica Rachel P. Caufield, profesora de Políticas en Drake.

    «Con los mínimos medios ha logrado resultados sorprendentes. Lleva meses haciendo campaña en las iglesias de Iowa, y en la Universidad tiene el respaldo del grupo de estudiantes más numeroso, que es el de los cristianos evangélicos.»

    Aunque Huckabee dé la campanada de Año Nuevo en los caucus de Iowa, está por ver si la devoción de la derecha cristiana será suficiente. El halo puede apagarse por la falta de dinero o de estructura, o por pasados patinazos como aquel del 92, cuando dijo que a los enfermos de sida había que « aislarlos en cuarentena» y condenó la homosexualidad como «un estilo de vida aberrante y pecaminoso». Pero el momentum es suyo. Armado con un bajo en lugar de un saxo, y asesorado en tiempos por Dick Morris (como Bill Clinton), está haciendo historia en el escenario y el púlpito.
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