Los consumidores estadounidenses se vieron presionados desde mediados de marzo por una escalada de los precios de los carburantes. La noticia del derrocamiento de Chávez se tradujo inmediatamente el viernes en una baja de cerca de 6% de las cotizaciones en Londres y Nueva York. Antes del sorpresivo retorno al poder del líder venezolano, los analistas esperaban nuevos recortes en los precios.
Durante marzo,
Chávez desató una crisis en la corporación estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) con el despido de numerosos altos funcionarios y la sustitución por sus leales en los cargos clave. La situación deterioró las ya tensas relaciones entre los empleados y el gobierno, y desencadenó un paro que se transformó en una huelga general con apoyo de los sindicatos y la empresa privada.
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