El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
A finales de 2001 portavoces del gobierno y expertos en inteligencia sostenían que en Estados Unidos podía haber cientos de colaboradores de Al Qaida, algunos integrados en "células durmientes" a la espera de las órdenes para atacar.
El Gobierno detuvo como sospechosas de terrorismo a más de 1.300 personas, en su mayoría musulmanes, a las que mantuvo durante meses incomunicadas, sin cargos judiciales ni defensa legal, hasta que cientos de ellos fueron deportados.
Meffords dijo hoy que los miembros o colaboradores de Al Qaida en EEUU son pocos, y que el FBI no ha detectado individuos o células que estén planificando ataques.
La táctica del FBI -según Meffords- es que mantiene a los sospechosos bajo vigilancia tanto tiempo como sea posible para descubrir sus contactos con Al Qaida, en Estados Unidos y en el exterior.
Al mismo tiempo se analiza con cuidado cualquier posible ataque que puedan cometer, de manera que se les pueda arrestar en el momento crucial para impedirlo.
Dejá tu comentario