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2 de junio 2014 - 19:26

Felipe y Letizia, ante el desafío de reponer la imagen de la monarquía

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Letizia Ortiz y Felipe de Borbón, futuros reyes de España.
Felipe de Borbón y Grecia, príncipe de Asturias, y su esposa, Letizia Ortiz, asumirán como reyes de España en momentos en que la monarquía y el país enfrentan la peor crisis de popularidad desde el reinstauración de la democracia.

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Con la popularidad en sus mínimos históricos, sobre todo después de que el rey Juan Carlos fue sorprendido cazando elefantes en Africa con una amante mientras en su país el desempleo batía records, los nuevos monarcas deberá mostrar grandes dotes políticas para esquivar las demandas republicanas.

Felipe será el primer rey español en contar con una licenciatura universitaria -Derecho, Universidad Autónoma de Madrid- y un máster -Relaciones Internacionales, Universidad de Georgetown, EEUU- y corre con una ventaja: es el miembro de la Casa Real mejor valorado, con el apoyo de más del 66% de los españoles.

Amante de los deportes, como la mayoría de los borbones, Felipe quedará al frente de un estado embarcado en una política neoliberal que en aras de equilibrar las finanzas públicas ha llevado la austeridad, la desocupación y los desalojos a extremos desconocidos para los españoles que no vivieron la Guerra Civil.

Pese a todo, muchos de sus compatriotas creen ver una esperanza en este hombre de 46 años, más discreto y reservado que su padre, que se viene preparando desde muy pequeño para asumir la corona española.

Además de sus múltiples estudios, Felipe, cuando sólo tenía 13 años, estuvo junto a su padre durante la larga noche del 23 de febrero de 1981, cuando un intento golpista, encabezado por la Guardia Civil, estuvo a punto de acabar con la democracia.

"Quería que estuviese en su despacho, con él, para verlo actuar", contó su madre, la reina Sofía, en su biografía respecto a cómo Felipe se había fogueado incluso en los peores momentos.

Con grados de oficial en las tres ramas de las fuerzas armadas y posibilidades de hablar con total fluidez en inglés o francés, el futuro rey, quien se llamará Felipe VI, ha realizado una amplia actividad en el exterior, alentada últimamente por los problemas de salud del rey Juan Carlos.

Sólo en 2013, Felipe participó en 253 actividades oficiales, 96 de ellas en el extranjero y casi el doble de las 131 de su padre. Pero fue en América Latina donde estuvo más presente: desde 1996 acudió a 69 traspasos de poder en la región.

El futuro nuevo monarca se mostró también muy sólido y empeñoso a la hora de imponer su casamiento con Letizia Ortiz, quién no sólo no tenía linaje real, sino que además era una periodista divorciada.

A una década del casamiento y con dos hijas -Leonor (8) y Sofía (7)-, Felipe no ha tenido empacho en reconocer "altibajos", como en todos los matrimonios, pero siempre rescató la relación la futura reina consorte y hace muy poco aseguró que estos últimos diez años fueron "muy cortos".

Juntos fueron cultivando una imagen familiar, de cercanía con la gente y de modernidad, pero ello no impidió que el hasta ahora Príncipe de Asturias adquiriera roce como futuro jefe de Estado participando con su padre en numerosos actos, tanto en España como en el extranjero.

En uno de esos viajes, concretamente en la primera Cumbre Iberoamericana celebrada en México en 1991, Fidel Castro le preguntó a Juan Carlos por su esbelto hijo, que mide 1,97 metros de estatura.

"Oye, una cosa. Ese hijo tuyo tan alto y tan buen mozo, ¿qué hace?, ¿es una especie de vicerrey o algo así?", preguntó el dirigente cubano.

El monarca español sonrío y le respondió lo que luego diría varias veces en público: "Ser heredero es prepararse para ser rey".

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