La Habana, (Reuters) - El convaleciente líder cubano, Fidel Castro, dijo ayer en un nuevo artículo de prensa, que la deserción de dos boxeadores en los Juegos Panamericanos de Río de Janeiro fue "un golpe bajo" que afecta la moral de los atletas de la isla.
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Castro, que cumplirá 81 años en agosto, había criticado duramente el lunes al campeón olímpico de boxeo Guillermo Ringondeaux, de la categoría de 54 kilos, y al campeón mundial de 69 kilos, Erislandy Lara, quienes no se presentaron a la competencia y abandonaron la sede de los Juegos en Río.
"No sólo compraron a dos atletas que tenían el oro asegurado, sino que golpearon la excelente moral de los demás atletas, que siguieron defendiendo con valor sus medallas de oro", escribió Castro.
"Hasta en los jueces influyó el golpe bajo", añadió Castro, sin dar más detalles, en sus ya habituales notas de prensa bajo el título de "Reflexiones del Comandante".
Unos días antes habían escapado de las instalaciones deportivas en Brasil el balonmanista Rafael D'Acosta Capote y el entrenador de gimnasia artística Lázaro Lamelas.
Según un despacho de la agencia alemana DPA, citado por Castro, los boxeadores Ringondeaux y Lara firmaron un contrato por cinco años con Arena Box Promotions, una de las empresas alemanas que captan boxeadores aficionados del extranjero para convertirlos en profesionales.
"Cuba, cuyos resultados y esfuerzos en el deporte amateur nadie puede negar, sufre más que otro país las mordidas de las pirañas", recalcó Castro.
El equipo de boxeo cubano había tenido otro golpe duro en Caracas en diciembre pasado, cuando desertaron Yan Barthelemy, de 48 kilos, Yuriolki Gamboa, de 57, y Odlanier Solís, en más de 91 kilogramos, todos titulares olímpicos de Atenas 2004 y campeones panamericanos de Santo Domingo 2003.
Barthelemy, Gamboa y Solís también suscribieron contratos con Arena Box Promotions, que ya tiene a cinco boxeadores cubanos en su lista, según reconoció públicamente su presidente Ahmet Oner.
El líder cubano ha confesado que sigue con obsesión todas las competencias panamericanas delante del televisor, incluso al punto de violar horarios de comidas y medicamentos.
Castro se ausentó el jueves de las celebraciones por el Día de la Rebeldía Nacional, fecha en que se cumplió un año desde su última aparición pública, debido a una enfermedad que lo obligó a ceder el poder a su hermano Raúl a fines de julio pasado.
Raúl dijo en un discurso el jueves, en que repasó los principales problemas domésticos, que su hermano despliega una "actividad más intensa y sumamente valiosa".
"Lo demuestran sus reflexiones publicadas por la prensa, aunque ni en los momentos más graves de su enfermedad dejó de aportar su sabiduría y experiencia ante cada problema y decisión cardinal", dijo Raúl ante más de 100.000 personas.
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