25 de abril 2026 - 11:55

Geopolítica y laberinto macroeconómico para el ministro Luis Caputo

¿Es la transitoria estabilidad de los mercados financieros globales un epifenómeno de la resolución de shocks de oferta energéticos, o estamos ante una reconfiguración estructural donde la divergencia de políticas monetarias y la fragilidad institucional de los mercados emergentes -con Argentina como caso testigo- prefiguran un nuevo orden de precariedad sistémica?

Archivo. Caputo, entre la repetición de los desafíos locales y la tensión geopolítica.

Archivo. Caputo, entre la repetición de los desafíos locales y la tensión geopolítica.

Reuters

El Espejismo de la Normalización

En el tablero de la alta finanzas global, el sentimiento predominante ha transitado del pánico por el desabastecimiento energético a una cautelosa confianza en un escenario base de resiliencia. La reapertura proyectada del Estrecho de Ormuz y los avances en el acuerdo EE.UU.-Irán han actuado como un bálsamo para la oferta global de energía, alejando, al menos temporalmente, los escenarios de cola disruptivos. Sin embargo, esta resiliencia es, en esencia, una divergencia. Mientras el PBI global muestra señales mixtas, con un crecimiento que se desplaza hacia un ritmo de tendencia, las economías centrales y los mercados emergentes operan en frecuencias disonantes.

Para el inversor institucional, la pregunta no es si el sistema puede absorber el shock, sino a qué costo. El Brent se proyecta en los u$s80/bbl para el cuarto trimestre 2026, consolidando un sesgo estanflacionario que erosiona el poder adquisitivo de los hogares y tensa el sentimiento empresarial. En este ecosistema de fragilidad, Argentina emerge no solo como una anomalía estadística, sino como el laboratorio de una praxis política de alineamiento extremo y ajuste fiscal sin red de contención, donde la caída del consumo y la producción industrial desafían las leyes de la gravedad política.

Irán petroleo
El Brent se proyecta en los u$s80/bbl para el cuarto trimestre 2026.

El Brent se proyecta en los u$s80/bbl para el cuarto trimestre 2026.

El Panorama Internacional y la Dictadura de las Cifras

El escenario global para 2026 se define por una “divergencia core” en la inflación. Mientras Estados Unidos proyecta un crecimiento del PBI del 2.1% para 2026 con una inflación al consumidor del 3.5%, la Eurozona apenas alcanza un 1.5% con una inflación del 3.2%. Este desacoplamiento obliga a los bancos centrales a una danza de cautela; el BCE y el BoJ mantienen posturas defensivas frente a una China que, a pesar de sus desafíos estructurales, registró un crecimiento estimado del 6.7% en el primer trimestre 2026 gracias a un boom exportador.

La arquitectura de las tasas de interés refleja esta incertidumbre. El J.P. Morgan proyecta que para finales de 2026, la tasa de la Fed se mantendrá en 3.75%, mientras que el EMU subiría al 2.50% y Japón al 1.25%. Este entorno de tasas “higher for longer” drena la liquidez hacia activos de refugio, castigando a los mercados emergentes que no logran presentar un storytelling de solvencia fiscal y estabilidad institucional.

Argentina y la Micromachinery del Ajuste

En el frente doméstico, la administración de Javier Milei ha profundizado un giro copernicano en la política exterior, buscando una alianza militar y diplomática estratégica con Estados Unidos e Israel. El anuncio del traslado de la embajada a Jerusalén y la visita del portaaviones Nimitz no son meros gestos simbólicos; representan un intento de securitización de la agenda económica para compensar la vulnerabilidad interna.

No obstante, los fundamentos macroeconómicos presentan una realidad descarnada. El PBI argentino se proyecta con una recuperación técnica en 2026, pero bajo una inflación que, aunque en descenso, promedia un brutal 31% anual. La recaudación fiscal acumulada a febrero de 2026 muestra caídas reales alarmantes en Ganancias y Personas Físicas, reflejando la erosión de la base imponible por la recesión.

Caputo mercados
La industria y el comercio son los sectores más castigados por este estabilización por hundimiento.

La industria y el comercio son los sectores más castigados por este estabilización por hundimiento.

La industria y el comercio son los sectores más castigados por este estabilización por hundimiento. Según datos de FIEL, la producción industrial encadenó ocho meses de contracción interanual hasta febrero de 2026. El ISAC (Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción) mostró una recuperación efímera que se detuvo hacia finales de 2025, dejando al sector en niveles de estancamiento. Por su parte, la balanza comercial energética, históricamente deficitaria, comienza a mostrar una reversión desde 2024, pero este alivio en divisas es neutralizado por los mayores costos de importación de gas y la necesidad de subsidios al transporte que el fisco no puede financiar sin comprometer sus metas de superávit.

Antropología de la Crisis y el Lenguaje de los Mercados

Desde la antropología del hombre de finanzas, observamos que el “lenguaje del mercado” en Argentina ha mutado. Ya no se habla de “growth”, sino de “survival strategies” y “asset stripping”. Los inversores de capital de riesgo, que en 2007 veían una Argentina con un promedio de comercio externo del 17% del PBI, hoy operan en una economía mucho más cerrada (12% del PBI en 2025), donde el saldo comercial de U$S 11.285 millones es fruto de la recesión de las importaciones más que del dinamismo exportador.

El oficialismo atraviesa, además, su primera interna de relevancia. Las tensiones entre el sector liderado por Karina Milei y el asesor Santiago Caputo, sumado al desplazamiento de figuras como el Jefe de Gabinete tras escándalos por créditos preferenciales, introducen una prima de riesgo político que el mercado empieza a pricear. La precariedad no es solo económica; es la fragilidad de una conducción que apuesta a decisiones de alto riesgo en un contexto de vulnerabilidad extrema.

El Vértigo de la Precariedad

La arquitectura financiera global se sostiene hoy sobre un optimismo frágil, donde cualquier disrupción en el Estrecho de Ormuz o un desvío en la desinflación de los DM (Mercados Desarrollados) podría gatillar un sell-off masivo. En este contexto, Argentina es el epítome de la precariedad. Los últimos datos del EMAE desglosados por el INDEC confirman un cuadro de postración; la caída del comercio y la industria no es un bache, sino una tendencia que se consolida ante la ausencia de una recuperación en “V” que el mercado ya ha descontado como improbable.

El patrón de comercio exterior argentino, concentrado en commodities agroindustriales con cambios lentos y una baja competitividad manufacturera, deja al país a merced de los precios internacionales y la volatilidad geopolítica. Mientras el peronismo comienza a rearticularse como oposición frente a un gobierno que enfrenta su momento de mayor debilidad política desde diciembre de 2023, los inversores globales observan con estupor un experimento donde el rigor fiscal se aplica sobre una estructura social y productiva ya exhausta.

La conclusión es ineludible; la estabilidad es una quimera si no hay una base institucional que la sustente. El mundo camina sobre un delgado hilo energético, pero Argentina lo hace sobre una cuerda floja política y social que amenaza con romperse ante el próximo shock externo. Para el capital global, la pregunta ya no es si el modelo de Milei es “market-friendly”, sino si es “systemically viable” en el largo plazo.

*Doctor en Ciencia Politica. Master en Politica Económica Internacional. Profesor de Finanzas en tiempos irracionales. YouTube: @DrPabloTigani, en X: @pablotigani

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