El Parlamento francés aprobó hoy por un solo voto la reforma propuesta por el presidente Nicolas Sarkozy para modificar la Constitución, destinada, según el mandatario, a hacer de Francia un país más democrático.
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Parlamentarios y senadores, reunidos en una sesión especial en el Castillo de Versalles, aprobaron el texto por 539 votos a favor y 357 en contra, es decir, sólo un voto de más que la mayoría requerida de las dos terceras partes (538 votos) para aprobar la reforma.
Dos votos fueron decisivos: el del presidente de la Asamblea, Bernard Accoyer, de la UMP (derecha, en el poder) que, al contrario de lo que es habitual, participó en la votación, con una papeleta de "sí". Y el del ex ministro Jack Lang, el único del Partido Socialista que votó a favor.
Lang, criticado por su decisión, justificó su apoyo en que la reforma refuerza "los derechos del Parlamento, de los ciudadanos y de la oposición", y añadió que sigue siendo "más oponente que nunca (...) contra la política de regresión social del gobierno".
Desde Dublín, el presidente francés, Nicolas Sarkozy, se mostró satisfecho con la aprobación de "su" reforma. "Es la democracia la que ganó", declaró.
"Es una reforma extremadamente importante y quiero agradecer a todos los que, vinculados al cambio, a la democracia, a la modernización de nuestras instituciones, aportaron sus votos", añadió.
"Me satisface profundamente y encuentro una motivación para seguir con el gobierno del (primer ministro) François Fillon la realización de las reformas esenciales que Francia necesita para ser un país ejemplar en Europa", concluyó el dirigente francés.
El nuevo texto, que modifica cerca de la mitad de los artículos de la Constitución actual, otorga poderes suplementarios al Parlamento en materia legislativa y de control. Acuerda también dos nuevos derechos, muy bien delimitados, a los ciudadanos: el referéndum y la contestación de leyes.
El jefe de Estado conserva una inmunidad casi total, pero su estancia en el poder quedó limitada a un máximo de dos mandatos consecutivos.
Para la oposición socialista, dicha reforma transformará Francia en una "monocracia". El senador socialista Bernard Frimat estimó que "donde esperábamos progreso para la democracia, nos estáis ofreciendo el refuerzo de la monocracia".
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