Entre 1.055.000 manifestantes, según la policía, y 3 millones de personas, según los organizadores, respondieron al llamamiento de asociaciones de estudiantes y sindicatos para rechazar el Contrato Primer Empleo (CPE), defendido a capa y espada por el primer ministro, El plato fuerte fue la gran marcha de París, donde 700.000 manifestantes desfilaron entre las plazas de Italia y la República, según la CGT, mientras que la policía cifró en 92.000 el número de asistentes.
En cualquier caso, las manifestaciones lograron duplicar el número de personas que el pasado 18 de marzo protestaron en otra jornada en la que los estudiantes hicieron sentir su profundo rechazo a un contrato que, según consideran, vulnera sus derechos y aumenta la precariedad laboral.
Entre otros aspectos, el CPE dispone que los menores de 26 años pueden ser despedidos por las empresas en cualquier momento y sin causa en los dos primeros años de contrato.
En París, la movilización de 4.000 policías no disuadió a grupos de agresores -la mayoría ajenos a la marcha- que, enmascarados, se lanzaron contra vidrieras y manifestantes, a quienes insultaron y robaron. Según observadores,
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