El regreso de 12 millones de alumnos a clases en Francia está marcado este jueves por una crisis de falta de profesores, que el gobierno del liberal Emmanuel Macron espera atajar con la contratación de 3.000 docentes a último momento, muchos de ellos sin experiencia.
De los 850.000 puestos de docentes, 27.300 salieron a oposición este año, pero más de 4.000 quedaron vacantes. Ante la falta de docentes, las autoridades educativas multiplicaron sus esfuerzos en las últimas semanas para paliarlo.
"Queríamos un docente delante de cada alumno para el inicio del nuevo curso", dijo en la radio France Inter la primera ministra Élisabeth Borne, quien reconoció que es una "fuente de ansiedad para los padres" y auguró "ajustes en los próximos días".
Los puestos más difíciles de cubrir se centran en la educación infantil y primaria en las afueras de París, mientras que, en secundaria, estos afectan sobre todo a las disciplinas de alemán, letras clásicas, matemáticas, física y química.
Para paliarlo, el Ministerio de Educación contrató a unos 3.000 profesores -algunos sin experiencia-, a los que formaron días antes de la "rentrée" (inicio del curso), lo que generó críticas y temores entre los sindicatos educativos y asociaciones de padres en toda Francia.
"Tendremos adultos en las clases, no profesores", lamentó el principal sindicato de primaria, Snuipp-FSU, que ya teme que la falta de reemplazos se note más adelante, desde los primeros días de baja por enfermedad o maternidad.
Bajos salarios, alta inflación
Las autoridades atribuyen la situación a la falta de "atractivo" del trabajo de profesor. Macron prometió así, entre otras medidas, que ningún profesor empezará su carrera profesional con un salario inferior a 2.000 euros netos mensuales (unos 2.005 dólares al cambio actual).
Según un artículo de la revista Le Grand Continent, el salario de un docente en Francia cuando inicia su carrera profesional es un 10% inferior al de sus pares de la Unión Europea y de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
Esta medida, cuando el salario mínimo interprofesional neto en la segunda economía de la UE se aproxima a los 1.330 euros mensuales (1.333 dólares), busca impulsar la contratación, pero los sindicatos ya consideraron insuficiente vista la inflación.
El precio del material escolar, en un momento de alza de precios por la guerra en Ucrania, es otra de las preocupaciones, dejando en un segundo plano el Covid-19. Por primera vez en dos años, no habrá mascarillas al inicio del curso escolar.
El material escolar se encareció un 4,25% (208,12 euros contra 199,64 en 2021), alza que ronda el 15% en artículos deportivos, según la encuesta anual de la federación de familias Familles de France.
Para evitar revivir la oleada de protestas sociales de los "chalecos amarillos" (2018-2019), el gobierno se esfuerza en contener la inflación y ya anunció su deseo que en septiembre de 2023 los alumnos de barrios pobres pueden contar con material escolar básico de forma gratuita.
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