La crisis boliviana ya desborda todo lo imaginable, más allá incluso de constituciones de legalidad dudosa y de reclamos de autonomía con aroma de separatismo. El gobernador de Chuquisaca, David Sánchez, que está en la clandestinidad desde fines de noviembre, decidió ayer renunciar a su cargo y exiliarse en Perú. Acusó al gobierno de Evo Morales de hostigarlo y no garantizar su seguridad. Lo más curioso: hasta ahora, militaba en el partido del presidente.
La Paz (AFP, ANSA) - El prefecto (gobernador) de Chuquisaca, David Sánchez, renunció a su cargo y, tras pasar un largo período en la clandestinidad, supuestamente acosado por el oficialismo boliviano, solicitó asilo político al gobierno Perú, que se lo concedió, informó ayer un senador de la oposición.
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Según Roger Pinto, de la agrupación conservadora Podemos, Sánchez le encomendó entregar personalmente la renuncia al presidente Evo Morales.
«El señor Sánchez hoy es un asilado político», dijo Pinto. «Hay un alto grado de hostilidad del gobierno y sus seguidores, no hay instituciones que le garanticen su seguridad física, peor aún, la Fiscalía es presionada, no hay Tribunal Constitucional, no hay Corte Suprema de Justicia o cortes superiores de Distrito a los cuales se pueda acudir», dijo Pinto.
A fines de noviembre Sánchez abandonó Sucre en medio de los disturbios desatados por la reinstalación de la Asamblea Constituyente por el oficialismo y sus aliados -sin presencia opositora- en un liceo militar de la ciudad, sin incluir en su agenda el reclamo de la ciudad de volver a ser capital plena de Bolivia. En los graves choques entre ciudadanos y policías, que dejaron 3 muertos y más de 300 heridos, fue incendiada la residencia familiar del prefecto por grupos de manifestantes de oposición. Sin embargo, el prefecto denunció que solicitó el asilo político a Perú por la «persecución política de parte del gobierno», según declaró el senador Pinto. «Si pide asilo político en otro país es porque no confía en el gobierno y se siente perseguido por él. Si fuera solamente el problema en Sucre no necesitaría salir del país», agregó Pinto.
Sánchez, del oficialista Movimiento al Socialismo (MAS), permaneció con paradero desconocido desde entonces.
El anuncio de Sánchez se produce en medio de la grave crisis que vive Bolivia, donde el presidente Morales presentó el fin de semana pasado el proyecto constitucional aprobado sólo por su partido, sus aliados y una fuerza centrista. El texto fue rechazado por los opositores y comités cívicos de los departamentos de Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija que, en cambio, impulsan referendos autonómicos tachados de «separatistas» por el gobierno central.
Según un sondeo difundido ayer por la empresa Equipos Mori, los bolivianos apoyarían por mayoría un régimen de autonomías si se hace otro referendo al respecto, como el realizado en 2006 cuando esa opción perdió en el cómputo nacional. La encuesta señala que 50% de la población aprobaría las autonomías, mientras que 42% las rechazaría.
En julio de 2006, en la consulta realizada sobre el tema, el resultado nacional en contra de esos procesos fue de 57,6%, mientras que el respaldo sumó 42,4% por el apoyo obtenido en Santa Cruz, Tarija, Beni y Pando. Si hubiera otra votación ahora, Cochabamba y Chuquisaca se sumarían a las regiones autonomistas.
En los departamentos andinos de La Paz y Oruro, donde es fuerte el respaldo a Morales, la población votaría otra vez en contra y en Potosí el resultado estaría cerca de un empate.
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