Un histriónico Castro se mostró dando un biberón a un pequeño búfalo, recorrió los puestos de las empresas estadounidenses y retó al más alto diplomático norteamericano en la isla a una apuesta de 100 millones de dólares si Cuba no paga las importaciones de alimentos desde EE.UU., que comenzaron en noviembre del año pasado.
La histórica e inédita muestra estará abierta por cinco días. Se trata de la primera vez en décadas que los cubanos podrán ver de cerca desde vinos y verduras enlatadas, hasta palomitas de maíz y goma de mascar procedentes de Estados Unidos.
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