Lula da Silva, que el lunes perdió a su principal ministro, Antonio Palocci, no encuentra alivio. Una comisión investigadora verificó que durante su gestión se montó un esquema de coimas a legisladores.
Brasilia (EFE, AFP, Reuters, ANSA, LF) - El informe final de la principal comisión parlamentaria que investigó los escándalos de corrupción en Brasil excluyó de sus acusaciones al presidente, Luiz Inácio Lula da Silva, pero lo dejó políticamente debilitado para encarar, si confirma su postulación, la campaña hacia las elecciones de octubre.
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Entre sus principales conclusiones, el documento, que debe ser votado la semana que viene por la comisión bicameral de 24 miembros, constató la existencia de una enorme red de corrupción montada en el Congreso por el gobernante Partido de los Trabajadores, pidió el enjuiciamiento de casi 200 personas -incluidos varios importantes colaboradores de Lula- y aconsejó investigar la empresa de un hijo del mandatario.
Entre las personas cuyo procesamiento se recomienda, figuran dos ex ministros muy cercanos a Lula, 19 diputados y la antigua cúpula del PT.
El voluminoso informe, de 3.000 páginas y 4 kilos de peso, fue presentado como una pavorosa radiografía de una enorme red de corrupción que, según el diputado Osmar Serraglio, secretario de la comisión, movilizó unos 2.000 millones de reales (910 millones de dólares) entre enero de 1997 y agosto de 2005. Con ese dinero se financiaron ilegalmente campañas electorales y también la trama de sobornos que «existió» en el Congreso durante los primeros dos años de gobierno de Lula da Silva, sostiene.
Entre las personas que la Comisión Parlamentaria de Investigación (CPI) de los Correos ( donde comenzó el escándalo) pide llevar a tribunales están José Dirceu y Luiz Gushiken, que, respectivamente, fueron jefe de Gabinete y mano derecha de Lula, y ministro de Comunicaciones.
Una de las conclusiones más duras -y pesadas para el gobierno en la campaña electoral que se avecina- indica que el dinero ilegal entregado a diputados de la base aliada del PT fue un verdadero esquema de compra de voluntades y apoyos y no, como alegó el PT, una mera forma de financiar «por izquierda» campañas electorales de políticos allegados, un delito más leve para la ley brasileña.
Involucrados
Entre los ex dirigentes del PT señalados en el informe están el ex presidente del partido José Genoino, el ex tesorero Delúbio Soares y el ex secretario general Sílvio Pereira, que hasta hace poco más de un año formaban parte del entorno íntimo del jefe de Estado.
En el documento también se pide a la Justicia que procese a los publicistas «Duda» Mendonça, que dirigió la campaña de Lula en 2002, y Marcos Valério, un oscuro personaje que saltó a la luz pública en medio del escándalo como «articulador financiero» o cajero de la red de corrupción tejida en torno al PT.
Un golpe particularmente fuerte para Lula es el pedido de investigación de las relaciones entre una empresa de juegos electrónicos perteneciente a uno de sus hijos, Fábio Lula da Silva, con la compañía de telecomunicaciones Telemar, parte de cuyas acciones pertenecen al Estado.
El nombre del hijo del presidente, en rigor, no aparece en el documento, pero surge al mencionarse su compañía, Game Corp, que creció exponencialmente al recibir inversiones millonarias del holding Telemar.
En lo que hace a la responsabilidad directa de Lula da Silva, el texto no presenta pruebas en su contra, ni siquiera por omisión. «No parece que haya habido dificultad para que (Lula) ocultara la anormalidad con la cual se forjaba la mayoría parlamentaria (del gobierno). Pese a ello, no se dispone de hechos que evidencien haberse omitido», dice el documento, cuya redacción en torno al mandatario fue «aliviada» por presiones del PT en la comisión, dijo «O Globo» en Internet.
El único opositor incluido en las acusaciones es Eduardo Azeredo, quien el año pasado renunció a la presidencia del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) tras comprobarse que su campaña de 1998 para la gobernación de Minas Gerais fue financiada a través del «valerioducto».
Esto puede servir al PT como premio consuelo en la campaña, ya que el PSDB es el partido del principal candidato opositor, Geraldo Alckmin. Sin embargo, no permitirá ocultar el rol central del PT en el esquema de corrupción.
Al comenzar la lectura del informe, Serraglio reveló que durante los nueve meses de trabajo recibió fuertes presiones políticas, pero aseguró que se guió por un precepto bíblico: «No tengáis miedo de los hombres, porque nada hay de encubierto que no sea revelado y nada hay de escondido que no vaya a ser conocido».
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