Ante la inminencia de la cita ante las urnas del próximo domingo, el tema pasó a ser uno de los puntos dominantes de la última fase de la campaña electoral.
En opinión de los institutos demoscópicos, la firme postura de Schröder en torno del tema es uno de los puntos que más han hecho aumentar su popularidad en los sondeos de intención de voto. Ahora, el Partido Socialdemócrata (SPD) encabeza la mayoría de encuestas preelectorales con una ventaja de hasta tres puntos frente a la alianza democristiana CDU/CSU, de Stoiber. Sólo un sondeo, publicado en la última jornada por el diario «Frankfurter Allgemeine», dio nuevamente una ligera ventaja de 0,3% a Stoiber sobre Schröder.
Como respuesta a las críticas, Schröder afirmó que Alemania siempre estuvo dispuesta a ejercer junto con otros países presión económica y política sobre Irak y, por ello, dijo que la participación del gobierno alemán en la decisión de Bagdad «no se deja especificar». «El objetivo que siempre hemos considerado correcto fue que los inspectores de armas de la ONU vuelvan a entrar en el país sin que haya guerra», afirmó en una breve comparecencia ante la prensa. Schröder reiteró su rechazo a las amenazas de Estados Unidos de forzar la caída de Saddam Hussein con un ataque militar y, además, puso a disposición de Naciones Unidas expertos alemanes para el equipo internacional de inspectores.
Tras las críticas vertidas por Stoiber, miembros de los verdes, socio minoritario en la coalición de gobierno con el SPD de Schröder, calificaron de «totalmente aventuradas» las declaraciones del político conservador y afirmaron que es una «mentira infame» que Alemania sea el único país que se haya opuesto a la presión de la comunidad internacional.
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