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20 de agosto 2007 - 00:00

Irak: otro gobernador muerto en nuevo atentado terrorista

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Es el segundo gobernador asesinado en la semana y el quinto en lo que va de la guerra
El gobernador de la sureña provincia iraquí de Muthanna murió por el estallido de una bomba, en el segundo asesinato de un gobernador en una semana y el quinto en lo que va de la guerra, informaron fuentes policiales.

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Además, dos bombas estallaron por separado en una zona del centro histórico y comercial de Bagdad y en el barrio chiita de Sadr City y mataron a al menos ocho personas e hirieron a más de 20, según informaron fuentes policiales en la capital.

En tanto, el canciller francés, de visita en Bagdad, reiteró la disposición de su país a contribuir con la estabilización de Irak, tras reunirse con las autoridades del país, convulsionado por la insurgencia y la violencia sectaria.

La visita fue vista como una señal de distensión entre Estados Unidos y Francia y como un acercamiento del presidente francés, Nicolas Sarkozy, a su par estadounidense George W. Bush, tras los desencuentros entre Bush y el anterior mandatario francés, Jacques Chirac, por la invasión del país árabe sin el aval de la ONU.

El explosivo que mató al gobernador chiita Mohamed Ali Al Hassani estalló después de que el convoy del funcionario había salido de su casa en la localidad de Al Rumeitha en ruta a la sede de gobierno en Samawah, 400 kilómetros al sur de Bagdad.

Al Hassani, su chofer y un guardaespaldas murieron en el ataque, dijo la policía, citada por la agencia DPA.

La policía atribuyó el atentado al Ejército Mahdi, la milicia chiita del clérigo radical Moqtada Al Sadr, que estuvo envuelta en varios ataques contra sus rivales políticos.

Sadr, en tanto, afirmó que el gobierno del primer ministro chiita Nuri Al Maliki estaba cerca de su fin, perjudicado por su dependencia de Estados Unidos.

Maliki, por su parte, llegó a Damasco para su primera visita a la vecina Siria desde que asumió, el año pasado.

El arribo coincide con acusaciones de Estados Unidos de que Siria hace la vista gorda a la entrada de insurgentes islamistas a Irak.

"Discutiremos la situación de seguridad y sus desafíos, que importan no sólo a Irak sino a toda la región", dijo Maliki.

Tras el asesinato del gobernador, un toque de queda fue impuesto en Muthanna y se levantaron nuevos puestos de control caminero en distintos puntos de la provincia, considerada una de las más violentas de Irak, agregaron las fuentes.

El 11 de agosto pasado, el gobernador y el jefe de policía de otra provincia chiita del sur de Irak, Qadasiyah, también murieron en un ataque con bomba contra su convoy.

Ambos gobernadores pertenecían al Consejo Supremo Islámico de Irak (CSII), un influyente partido chiita cuyas fuerzas se enfrentan desde hace meses al Ejército Mehdi de Sadr por el control de las regiones petroleras en la sureña ciudad de Basora.

El premier Maliki dijo desde Damasco que ordenó investigar el "crimen" del gobernador y que castigará a los responsables.

Sadr, por su parte, predijo la pronta caída de Maliki, en una entrevista publicada por el diario británico The Independent.

Maliki "es una herramienta de los estadounidenses, y el pueblo lo sabe. Probablemente serán los estadounidenses quienes lo cambien cuando se den cuenta de su fracaso. No tenemos una democracia, sino una ocupación extranjera", señaló Sadr.

Al menos cinco gobernadores murieron en Irak, tres de ellos en 2005, pero supuestamente a manos de insurgentes sunnitas, no de milicias chiitas como en los casos de este año, que revelan que la violencia no sólo se da entre miembros de comunidades distintas.

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