Sin embargo, en una conferencia de prensa posterior al encuentro, Bush dijo a periodistas que «el tema de Irak no surgió en la reunión». El encuentro se celebró tras las fuertes reticencias manifestadas por los aliados europeos y árabes de EE.UU., además de Canadá, a un eventual ataque militar a Irak, idea que también genera resistencia dentro de este país, incluso entre numerosos correligionarios republicanos de Bush. Según dieron a conocer voceros oficiales, en la reunión se discutieron especial-mente los ataques del 11 de setiembre, la consecuente «guerra al terrorismo», comenzando con la campaña en Afganistán y las nuevas posibilidades que se le abren a EE.UU. para desplegar defensas antimisiles.
Preguntado sobre el plazo estimado para que EE.UU. pueda desplegar una defensa antimisiles, Rumsfeld dijo evasivamente que ese lapso no será «conocido» hasta que Washington avance en investigación y pruebas hacia la fase de desarrollo.
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