Después de las diferencias que tuvo con los países árabes ante la eventualidad de una operación militar contra Irak, el vicepresidente norteamericano se ocupó en la última jornada en Israel del conflicto con los palestinos, aunque en Estados Unidos los preparativos para una «nueva» Guerra del Golfo siguen sin pausa.
El vicepresidente, recibido en Jerusalén por su «viejo amigo»
Con la llegada de Cheney a Jerusalén coincidieron dos señales positivas para la reanudación del proceso de paz. Por un lado, la decisión de Sharon de retirar las tropas palestinas de la zona autónoma y, por el otro, el envío de la Alta Comisión de Seguridad israelo-palestina.
En tanto, sigue siendo un misterio si el vicepresidente decidirá finalmente encontrarse con Arafat. Fuentes norteamericanas explicaron que no se organizó ningún encuentro porque, hasta que Arafat no haga más para frenar la violencia, sus contactos con Estados Unidos no irán más allá del nivel del secretario de Estado,
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