Gaza (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - El gobierno israelí autorizó ayer al ejército para que ataque con fuerza a los grupos armados palestinos de la Franja de Gaza, comenzando por Hamas, con el fin de forzar la liberación del soldado secuestrado e impedir nuevos disparos palestinos contra su territorio. Para tal fin, ordenó la creación de una «zona de seguridad», lo que implica la ocupación de parte de ese territorio palestino.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Horas después de que un cohete de tipo Al-Qassam cayera en una escuela vacía del sur de Israel, el gabinete de seguridad del Estado hebreo reunido en Jerusalén dio un paso más hacia una invasión militar de la región.
A punto de cumplirse un año del desalojo de las colonias de Gaza, Israel anunció la creación de una zona de seguridad que aislará del resto de la Franja, en caso de necesidad, a las ciudadespalestinas de Beit Hanun y Beit Lahiya, desde donde son lanzados estos misiles.
El primer ministro Ehud Olmert dio además al ejército el visto bueno para intensificar sus ataques aéreos contra Hamas, que controla el gobierno desde enero, y su brazo armado, las Brigadas Azzedin al-Qassam-, al que Israel considera uno de los responsables del secuestro de Gilad Shalit, el pasado 25 de junio.
Hasta el momento, los tres grupos terroristas que retienen al cabo Shalit han dado a entender que el soldado se encuentra vivo, aunque no están dispuestos a liberarlo sin obtener algo a cambio. Según el diario israelí «Yediot Aharonot», Shalit se encuentra cautivo en un búnker bajo tierra custodiado por siete palestinos de entre 20 y 30 años. El escondite estaba preparado previamente para el secuestro y está repleto de comida, bebida y medicamentos, añadió la publicación.
Anoche, en una nueva provocación, las milicias dispararon dos cohetes Al-Qassam, que alcanzaron áreas civiles de la ciudad israelí de Ashkelon.
Dejá tu comentario