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«Fue una operación fascista pero no hará que la resistencia palestina se repliegue», denunció Arafat, que volvió a hablar en medio de las ruinas del Palacio Mukata, donde el ataque alcanzó su propia habitación y en el que debió clausurarse el ala sur del complejo de edificios.
Los colaboradores del primer ministro israelí, En un comunicado, en el que señaló que el ataque al cuartel general de Arafat tenía el objetivo de «subrayar la directa responsabilidad» de la Autoridad Palestina (AP), y de su presidente que «no hace nada» para detener los atentados, Ben-Eliezer amenazó con que Israel adoptará «las medidas necesarias» en caso de nuevos ataques suicidas.
Durante la jornada Estados Unidos dio a conocer que aún está elaborando su política respecto de la crisis israelo-palestina y por ahora no ha concluido una propuesta definitiva.
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