Un policía afgano asegura el lugar de la explosión de un coche bomba conducido por un suicida, a 100 metros de la embajada de EEUU en Kabul.
Kabul (ANSA).- Un coche bomba conducido por un atacante suicida estalló ayer a metros de la ultraprotegida "zona verde" del centro de Kabul, a poca distancia de la embajada de Estados Unidos y de la Corte Suprema, provocando al menos 18 muertos, entre ellos siete extranjeros, dos de los cuales eran soldados norteamericanos.
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La jornada estuvo signada por otro hecho violento fuera de Kabul: en Farah (provincia de Herat), cuatro soldados italianos fueron heridos por la explosión de una bomba, uno de ellos de gravedad.
La masacre de Kabul, la más grave en la capital afgana desde la caída del régimen talibán en el otoño boreal de 2001, se produjo unos minutos antes del mediodía, a tres días para del quinto aniversario del 11 de setiembre, y en vísperas del aniversario del asesinato de Amad Shah Massud, el "león del Panjshir", un combatiente de la Alianza del Norte contra integristas talibán.
Un auto cargado de explosivos, según refirieron algunos testigos, apuntó contra una columna de medios de la fuerza de interposición de la OTAN (ISAF), y estalló en una rotonda en el cruce de dos calles a menos de cien metros de la embajada norteamericana, casi junto a la "zona verde".
Por lo menos 18 personas, según la policía, fueron destrozadas por la violentísima explosión.
Siete eran extranjeras, y entre ellas dos eran soldados norteamericanos, según confirmó un vocero militar estadounidense, el coronel Thomas Collins.
El canal satelital árabe Al Jazeera habló de tres soldados norteamericanos muertos.
El jefe de la policía criminal de Kabul, Alishah Paktiawal, confirmó por su parte que entre los muertos hay al menos 11 civiles afganos, en tanto 29 resultaron heridos.
Poco antes, el ministerio del Interior afgano había confirmado la muerte de ocho civiles y heridas a otros 15.
"Algunos (muertos) están en pedazos", dijo un policía, mientras los equipos de auxilio se encargaban de apagar el fuego en los autos incendiados, recoger los cadáveres y lavar la sangre en el lugar del atentado.
La explosión fue tan fuerte que, según los investigadores, aún no se puede decir con certeza si fue un coche bomba -la hipótesis más probable- o un explosivo de alta potencia colocado en tierra.
En cuanto a la reivindicación, un vocero de los talibán, Yusuf Stanizai, declaró que "el ataque de Kabul fue realizado por un mujaidín llamado Sahah Wali, que vive en la provincia de Nangarhar.
La policía afirmó que es insólito que el atentado haya sido realizado un viernes, día de plegaria, y a pocos minutos de la oración del mediodía.
Sin embargo, los talibán están cambiando de táctica, y pese a la presencia masiva de fuerzas norteamericanas y de la OTAN parecen estar reforzándose en todo el país.
Para algunos observadores, la situación es incluso peor que en Irak.
La violencia brotó también lejos de Kabul, en las cercanías de Farah (provincia de Herat), en el oeste del país.
Allí cuatro soldados de una patrulla italiana fueron heridos a las 9.00 locales (4.30 GMT) cuando estalló un explosivo artesanal junto a la calle donde pasaba su vehículo.
"En la explosión -precisa una nota del estado mayor de Defensa- fueron alcanzados cuatro militares italianos, uno de los cuales está grave, pero que según las primeras informaciones no corren riesgo de muerte".
Los heridos, que forman parte del Comsubin, el comando subacuático de la marina militar italiana, fueron llevados en helicóptero al hospital de Herat.
Entretanto, en Kandahar, sur del país, fracasó un atentado: un suicida al volante de un coche bomba se puso al lado de un convoy de vehículos de la ISAF, pero en la explosión sólo murió el atacante.
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