El nuevo
candidato
opositor
venezolano,
Manuel
Rosales,
intentará
esmerilar a
Hugo
Chávez «por
izquierda»:
denunció
que durante
el actual
gobierno, a
pesar del
auge
petrolero, la
pobreza
creció a más
de 70%.
Caracas (AFP, EFE, Reuters, ANSA) -Tras largos meses de debate, la oposición venezolana logró un acuerdo por consenso para presentar al socialdemócrata Manuel Rosales, gobernador del estado Zulia ( Oeste), como candidato único para enfrentar al presidente Hugo Chávez, que busca ser reelecto en diciembre.
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Los principales precandidatos opositores se retiraron a favor de Rosales, anulando las elecciones primarias previstas para el domingo.
Mientras, Chávez también realizó ajustes colocando al frente de la Cancillería a Nicolás Maduro, un experimentado legislador procedente del ala dura del chavismo.
Chávez goza de una intención de voto de 55% contra 19% de todos los precandidatos sumados, según el más reciente sondeo de Hinterlaces. Los analistas dicen que habrá que medir si el impacto que provoca la unificación opositora cambiará ese panorama.
«Cambio progresista»
Seguramente el oficialismo utilizará contra el candidato opositor el hecho de que éste firmó en abril de 2002 un decreto del efímero presidente de facto Pedro Carmona, quien disolvió todos los poderes públicos mientras Chávez se encontraba prisionero de los militares golpistas.
En su primer discurso como candidato único para enfrentar al presidente en los comicios de diciembre, el gobernador opositor se presentó como eje de un «cambio progresista», disparando contra los pilares del chavismo: la política social y la diplomacia de choque con Estados Unidos.
«Hoy se despeja el camino, iniciamos la ruta de la esperanza, de la reconstrucción nacional», dijo ayer al asumir como candidato único.
El gobernador de Zulia -limítrofe con Colombia y productor de 800.000 barriles de petróleo diarios y principal estado agropecuario- aseguró que la columna vertebral en lo social será «iniciar la distribución cierta de nuestra riqueza petrolera» mediante un salario mínimo para cada desempleado.
El veterano político, de 52 años y 27 de carrera política, fue favorecido el martes por una decisión de la autoridad electoral que le permite competir sin tener que renunciar a su cargo, sólo debe pedir licencia, un requisito que no alcanza al presidente.
Rosales criticó los resultados de los programas sociales de Chávez denominados «misiones» basados en la bonanza petrolera: «Igual que ayer, hoy tenemos un gobierno muy rico y un pueblo muy pobre», dijo.
Al mismo tiempo recordó que el precio del petróleo subió en los últimos años «de 9 dólares a 60 dólares, y la pobreza y la clase media empobrecida rondan 70% y 72%» de los venezolanos.
Rosales, uno de los dos únicos gobernadores opositores a Chávez en los 24 estados del país, planteó una política exterior «para la paz, no una política ideológica para la guerra», en otra alusión a la postura antiestadounidense de Chávez y a su armamentismo.
En su última gira, el mandatario compró armamento a Rusia por 1.000 millones de dólares -totalizando 3.000 millones de dólares en el último año y medio-, cerró una alianza estratégica con Irán, amenazó con romper relaciones con Israel y, a través de funcionarios, sugirió un posible boicot petrolero a Estados Unidos.
Relaciones internacionales
Las relaciones de Caracas «no deben depender de la ideología ni del sistema de gobierno de determinado país, sino fundamentarse en nuestros intereses», y «no poner por delante el elemento ideológico, para traer complicaciones externas» a Venezuela, dijo.
«La única guerra será contra la delincuencia, el narcotráfico y la guerrilla en Venezuela. No queremos aviones de guerra, los cambiaremos por hospitales, por escuelas y hospitales», exclamó, arrancando aplausos de sus seguidores.
Reelecto en 2004 para gobernar el estado más poblado de Venezuela, con 3,5 millones de habitantes, y con fama de buen administrador, Rosales colocó al tope de su discurso los conceptos de propiedad privada, respeto a los derechos humanos y justicia social, que «son sagrados».
Sobre la seguridad, dijo que se trata de un tema de Estado. «Lo que ocurre en el país hoy lo han traducido en un eslogan engañoso, de que en Venezuela manda el pueblo. Es mentira, quien manda es la delincuencia común, la pacotilla, la guerrilla y los paramilitares», lanzó, aludiendo así a las incursiones de grupos irregulares colombianos.
Se va a «proteger nuestras fronteras y a los militares, a quienes se los espía, se los vigila y se los maltrata», prometió.
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