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Los analistas políticos, al igual que la oposición demócrata, aseguran que es poco posible que haya un segundo mandato de Bush esgrimiendo como pruebas la fragilidad de la economía y el precedente que sentó George Bush (padre) tras la Guerra del Golfo. La popularidad de Bush (padre) aumentó vertiginosamente cuando declaró la guerra contra Irak en 1991. Pero los sueños de reelección del ex mandatario se desvanecieron poco después de que se confirmó que no pudo revitalizar la economía.
Una victoria en Irak «tiene potencialmente un peso mucho mayor para el presidente actual del que tuvo para su padre», afirmó Los asesores de la Casa Blanca destacan que el presidente heredó una economía en recesión, golpeada aun más por las consecuencias de los escándalos financieros y los atentados del 11 de setiembre. McClellan subrayó que el presidente se desvive por obtener la aprobación del Congreso de un plan de 725.000 millones de dólares para estimular la economía. Para los demócratas, este plan beneficia a los más ricos.
Sondeos recientes muestran que cerca de siete de cada diez estadounidenses aprueban la gestión de Bush. Pero la aprobación fue muy inferior cuando se les preguntó si creían que el mandatario estadounidense hacía todo los que estaba a su alcance para revitalizar la economía.
Un sondeo del Pew Research Center reveló que 52% de los encuestados creía que Bush «podía hacer más» para mejorar la economía. Por el momento, ya hay nueve demócratas anotados para competir por la Casa Blanca frente a Bush.
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