La mayor guerrilla izquierdista de Colombia reconoció la retención y posterior ejecución de ocho indígenas en una zona selvática del suroeste del país y acusó a las víctimas de realizar labores de inteligencia a favor del Ejército.
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Autoridades colombianas reportaron la semana pasada que hasta 27 indígenas Awá habrían sido asesinados por rebeldes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en el departamento de Nariño, pero pese a las denuncias de las comunidades aborígenes nunca encontraron los cadáveres.
"Nuestras unidades guerrilleras detuvieron a 8 personas que recogían, por grupos, información sobre nosotros para luego llevarla a las patrullas militares que desarrollan operaciones en la zona", dijo el grupo rebelde en un comunicado que difundió a través de la agencia Anncol.
Las FARC aseguraron que los indígenas realizaban exploraciones, ubicaban a la guerrilla y luego iban patrullas del Ejército para realizar ofensivas contrainsurgentes.
"Ante la presión del operativo, su responsabilidad en la muerte de numerosos guerrilleros y su innegable participación activa que los implica en el conflicto, fueron ejecutados", reconoció las FARC, que figuran en la lista de organizaciones terroristas de Estados Unidos y la Unión Europea.
"Esta acción nuestra no fue contra indígenas, fue contra personas que independiente de su raza, religión, etnia, o condición social aceptaron dinero y se pusieron al servicio del Ejército en un área que es objeto de un operativo militar", agregaron.
El presidente de Colombia, Alvaro Uribe, dijo que las FARC son cínicas al justificar la masacre indígena.
"Por Dios, de dónde acá se puede aceptar, se puede legitimar, el derecho de un terrorista o cualquier asesino se abrogue de disponer de la vida de un ser humano", agregó el mandatario desde Brasil, donde realiza una visita oficial.
El ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, dijo que el comunicado demuestra que las FARC no tienen escrúpulos y pidió a la comunidad internacional condenar la masacre.
El comandante de las Fuerzas Militares, general Freddy Padilla de León, negó que los indígenas hagan parte de redes de informantes remuneradas por el Ejército como lo denunció la guerrilla y aseguró que fue un crimen "inadmisible".
La comunidad Awá, a la que pertenecían las víctimas, es uno de los 87 pueblos indígenas de Colombia y uno de los que se encuentra en peligro de extinción como resultado del conflicto armado de más de cuatro décadas y el desplazamiento forzado, de acuerdo con Naciones Unidas.
El gobernador del departamento de Nariño dijo que, pese al comunicado de las FARC, sólo se ha encontrado el cuerpo de una de las víctimas y denunció que otros 14 indígenas fueron reportados como desaparecidos.
Padilla denunció que el cadáver encontrado el lunes apareció en medio de una zona minada.
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