El primer ministro del Líbano, apoyado por Hezbollah, Nayib Mitaki.
El designado primer ministro libanés Nayib Mitaki, apoyado por el Hezbolla, está enfrentado a la delicada tarea de formar un nuevo gobierno, un día después de manifestaciones, por momentos violentas, contra su nombramiento.
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Regresó la calma a Beirut y Trípoli (norte) así como a las demás ciudades donde miles de partidarios del primer ministro en ejercicio Saad Hariri habían manifestado su cólera después de la designación de Mitaki.
Este nombramiento fue posible gracias al apoyo de los diputados del bloque del Hezbolá y a la "defección" de exaliados de Hariri. El ejército se desplegó en todo el país y las patrullas anti-disturbios circulaban en las calles.
El bloque de Hariri acusó al Hezbolla de haber perpetrado un "golpe de Estado". El primer ministro en ejercicio es considerado como el líder más popular de la comunidad sunita, de la cual debe salir el jefe del gobierno.
La nominación de Mitaki se produjo después de la caída del gobierno Hariri, luego de la dimisión el 12 de enero de los ministros del campo del Hezbolla, hostil a la investigación del Tribunal especial para el Líbano (TEL).
Este tribunal está encargado de juzgar a los responsables del asesinato del exprimer ministro y padre de Saad, Rafic Hariri.
Hezbolla, que acusa al TEL de estar manipulado por Israel y por EEUU, prevé que será implicado por el tribunal y por ello había tratado sin éxito de obtener la desaprobación de éste por Saad Hariri. Los observadores temen que Mitaki cese toda cooperación con el TEL.
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