Rio de Janeiro (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, descartó ayer cualquier posibilidad de intentar una nueva reelección por considerar que cuando un político se cree imprescindible está dándole paso a un dictador, pero se abstuvo de juzgar el proyecto de poder de su homólogo venezolano, Hugo Chávez.
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En una extensa entrevista publicada ayer por el diario «O Estado de Sao Paulo», Lula afirmó que considera que ocho años de gobierno son suficientes y descarta proponer una reforma a la Constitución para poder intentar una nueva reelección, aunque aclaró que no se quedará quieto en las elecciones presidenciales de 2010.
«No creo en la palabra insustituible. No existe nadie que no sea sustituible o que sea imprescindible. Cuando un dirigente político comienza a pensar que es imprescindible, que es insustituible, comienza a nacer un dictadorcito», afirmó el líder del Partido de los Trabajadores (PT).
El gobernante, sin embargo, prefirió no comentar el proyecto de reforma constitucional de Chávez que permite reelecciones por tiempo indefinido para el jefe de Estado en Venezuela. «No juzgo el comportamiento de otros países», afirmó Lula al ser interrogado sobre si, según su criterio, Chávez sería un dictador. «Chávez está proponiendo una reforma en la Constitución. Si tiene la mayoría para hacerlo... Yo no pido eso porque soy adepto a la alternancia de poder», aseguró.
Lógica interna
«Creo que ocho años es suficiente para hacer aquello que creo que es posible hacer. Otro vendrá y hará más», afirmó.
Sobre el proyecto del presidente venezolano, Lula reiteró que cada país tiene una lógica política interna y que, por su parte, considera la alternancia de poder una « exigencia extraordinaria para el ejercicio de la democracia».
Aseguró que por esa razón rechaza todas las versiones según las cuales solicitará una enmienda que le permita una segunda reelección tras haber gobernado el país durante dos mandatos desde 2003.
«Mi mandato termina el 31 de diciembre de 2010. Le agradezco al pueblo, le entrego la presidencia a otro el 1 de enero de 2011 y me voy a hacer mi conejo asado, que hace cinco años no lo hago», dijo. «Pero quiero llegar fuerte al fin de mi mandato para tener influencia en el proceso de sucesión. No seré neutro. Tengo una posición política, tengo un partido y quiero hacer campaña», aseguró.
Sobre Sudamérica dijo que a Brasil le interesa tanto la construcción del Gasoducto del Sur (proyecto para transportar gas desde Venezuela hasta la Argentina) como el Banco del Sur (un banco de fomento regional), pero que aún está evaluando ambos proyectos.
«Estamos discutiendo. A priori no somos contra», afirmó. Dijo que 50 técnicos de Petrobras están estudiando la viabilidad económica y ambiental del gasoducto, que va a depender de que sea comprobada la existencia del gas necesario en las reservas de la Franja del Orinoco en Venezuela.
«El Banco del Sur también nos interesa, pero primero necesitamos definir cuáles serán sus características. Ya tenemos la CAF (Corporación Andina de Fomento), que funciona bien», afirmó.
Aseguró que Brasil no tiene disputas ni con la Argentina ni con Venezuela por el liderazgo en Latinoamérica. «Brasil tiene 4.000 millones de dólares en inversiones en Venezuela. Tenemos intereses en asociaciones entre Petrobras y PDVSA. Estamos muy bien relacionados en Sudamérica, aunque tenemos y tuvimos esos problemas en Bolivia que son naturales», dijo.
Según Lula, su alianza con Estados Unidos para promover la producción y el consumo mundial de biocombustibles no afectará la integración sudamericana. «La mayoría de los países de América latina está atenta a la experiencia con biocombustibles. Venezuela hasta está comprando tres navíos brasileños de etanol para mezclarlo a su gasolina», dijo.
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