A tan solo tres días de la asunción de Lula Da Silva como presidente electo de Brasil, El Supremo Tribunal Federal prohibió la portación de armas hasta después de la toma de posesión presidencial debido a los reiterados episodios de violencia política.
La decisión, que esta vigente desde la noche del miércoles hasta el 2 de enero, fue dispuesta por el juez Alexandre de Moraes, quien suspendió temporalmente las licencias a cazadores, aficionados y coleccionistas en la capital Brasilia.
La medida se da después de un fuerte nerviosismo generado por las elecciones presidenciales, momento en el que las acciones violentas llevaron a una gran polarización política entre los seguidores de Lula y los de Bolsonaro.
Tal es el nivel de confrontamiento político que los seguidores bolsonaristas acampan frente a los cuarteles del ejército y exigen un golpe de Estado.
El 12 de diciembre, el día en que se certificó la victoria de Lula, algunos de quienes acampaban atacaron la sede de la policía federal en Brasilia. El sábado, un hombre fue arrestado por intentar detonar una bomba en protesta por los resultados de las elecciones y dijo que el llamado a las armas de Bolsonaro lo inspiró a armar el artefacto.
Brasil: asunción de Lula y un atentado fallido
Las preocupaciones aumentaron después de que un presunto artefacto explosivo detonó este fin de semana en el aeropuerto de Brasilia, según informó la Policía de la capital brasileña. Por el hecho se encuentra detenido el empresario George Washington de Oliveira Sousa, quien confesó haber planeado el atentado.
El empresario declaró y detalló explícitamente cómo planeó la explosión: "Decidí elaborar un plan con los manifestantes del Cuartel General del Ejército para provocar la intervención de las Fuerzas Armadas y la declaración del Estado de sitio para impedir la instauración del comunismo en Brasil".
"Tenía mucho material explosivo en su residencia, lo que demuestra que tenía más intenciones", dijo el jefe policial Robson Cândido luego de la detención.
Según la versión del sospechoso, también planeaba instalar explosivos en postes cerca de una subestación eléctrica en Taguatinga, ciudad del Distrito Federal.
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