La líder ultraderechista francesa, Marine Le Pen, calificó este domingo como una “decisión política” la condena judicial que le impide presentarse a cargos públicos, y prometió no bajar los brazos pese al fallo adverso. “ No me rendiré”, expresó ante una multitud de simpatizantes que se congregó en la Plaza Vauban de París, frente a la cúpula dorada de Los Inválidos, donde descansa Napoleón.
La sentencia, dictada el lunes pasado, la declaró culpable de malversar fondos del Parlamento Europeo y la condenó a una pena de prisión parcialmente en suspenso, además de la inhabilitación inmediata para ejercer cargos públicos. Para Le Pen, el fallo no es más que una "caza de brujas".
Frente a una plaza colmada de banderas francesas y gritos de apoyo, su mano derecha, Jordan Bardella, afirmó que la decisión judicial busca “eliminarla de la carrera presidencial” de cara a 2027. “No desacreditamos a todos los jueces, pero esta condena es un ataque directo a la democracia y una herida para millones de franceses patriotas”, sostuvo el joven dirigente de 29 años.
La extrema derecha buscó mostrar músculo político tras el fallo, mientras figuras internacionales como el expresidente estadounidense Donald Trump y el primer ministro húngaro Viktor Orbán expresaron su apoyo a Le Pen. Trump calificó el proceso como una “caza de brujas de los izquierdistas europeos” que usan la justicia “para censurar a sus oponentes políticos”.
En paralelo, agrupaciones de izquierda y el oficialismo organizaron contramarchas. En Saint-Denis, suburbio obrero del norte de París, el partido presidencial Renaissance reunió a varios dirigentes, entre ellos el ex primer ministro Gabriel Attal. Allí, Attal aseguró que “quien roba, paga” y denunció una “injerencia sin precedentes” en la política francesa por parte de líderes extranjeros.
También participaron de ese acto el actual primer ministro François Bayrou y el exjefe de gobierno Édouard Philippe, ambos posibles candidatos para las presidenciales de 2027.
Desde la Plaza de la República, en otro acto encabezado por la izquierda radical y los ecologistas, Manuel Bompard (Francia Insumisa) advirtió que “la extrema derecha mostró su verdadera cara” y la acusó de representar “un peligro para la democracia y el Estado de derecho”.
Pese a su condena, Le Pen aún podría competir en las próximas elecciones si el Tribunal de Apelación de París revoca o modifica la sentencia a tiempo. En las encuestas, la líder de Agrupación Nacional aparece como la favorita para una primera vuelta, aunque no logra aún superar el umbral para imponerse sin balotaje.
Antes del mitin en París, Le Pen se dirigió por videollamada a los congresistas de la Liga italiana, el partido de Matteo Salvini, y aseguró que seguirá “el ejemplo de Martin Luther King” en la defensa de los derechos civiles. “Hoy, los derechos civiles que están en juego son los de los franceses”, afirmó.
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