VIcki Iseman tiene una
larga carrera de lobbysta.
En la foto, hace unos
años, junto al presidente
George W. Bush.
El presunto romance del candidato presidencial republicano John McCain con una lobbysta del Congreso, difundido por el diario «The New York Times», parece una revancha demócrata por el escándalo que afrontó en 1999 el ex presidente Bill Clinton con la pasante Monica Lewinsky.
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El escándalo sucede en el mejor momento político de McCain y, por otra parte, cuando la interna demócrata está al rojo vivo entre Barack Obama y Hillary Clinton.
Así como el caso Lewinsky ridiculizó al presidente Clinton, el supuesto romance de McCain, de 71, años y la rubia Vicki Iseman, de 40, saltó a la escena de la política estadounidense y no parece diluirse rápidamente.
El diario neoyorquino sugiere que McCain favoreció a varias empresas de comunicación cuando era presidente del comité del Senado para las que hacía lobby Iseman.
McCain, al igual que Clinton, juró que no tuvo relaciones sexuales con Iseman en 2000 e incluso negó este fin de semana todo lo publicado por el periódico. Además el defensor del lector del «The New York Times» criticó el artículo de su diario por falta de pruebas.
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