La disposición de la alianza para acercarse a su ex enemigo en la reunión de Reykjavik contrasta con la intransigencia sobre el control de armas que ensombreció la cumbre Estados Unidos-Unión Soviética que se realizó en esta misma ciudad a finales de la década de 1980.
De hecho, el presidente estadounidense,
Ha sido Putin, enfrentando a los críticos en la elite política y militar de su país, quien dio el impulso al proceso de mejoramiento de las relaciones, estancado desde que fue iniciado por su predecesor,
«Esta vez todo viene desde arriba; se trata de Putin más que del poder establecido y la vieja guardia», dijo un funcionario de la Organización del Tratado del Atlántico Norte. «El lenguaje ha cambiado, la actitud ha cambiado, hay un espíritu de cooperación.»
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