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25 de septiembre 2002 - 00:00

Movilizaciones en toda España contra ataques de ETA

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En Madrid, Vitoria, Pamplona y otras muchas poblaciones del país, cientos de personas guardaron silencio para repudiar el asesinato del agente de la Guardia Civil Juan Carlos Beiro, de 32 años.

El Congreso y el Senado interrumpieron a mediodía su actividad para mostrar su solidaridad con la última víctima mortal de ETA y su repulsa por este nuevo atentado, perpetrado el martes mediante la colocación de explosivos en un cartel de una carretera al que habían adosado explosivos ocultos bajo una pancarta alusiva a Batasuna.

El presidente del Parlamento regional vasco, Juan María Atutxa, que participó en la concentración celebrada a las puertas de la institución que preside, señaló que este tipo de actos sirven para "exteriorizar a los cuatro vientos, como siempre, nuestra repugnancia por hechos de esta naturaleza, nuestro rechazo y nuestra más absoluta condena".

En Pamplona, el ministro español del Interior, Angel Acebes, se unió a las principales autoridades navarras que participaron en la concentración, que tuvo lugar delante de la sede la cámara regional de Navarra.

Desde Pamplona partieron los restos mortales del guardia civil fallecido, cuyo funeral se celebrará hoy en la norteña localidad de Sama de Langreo (Asturias), de donde era natural, en una ceremonia a la que está previsto asista el presidente del Gobierno español, José María Aznar.

En respuesta a los llamamientos, miles de empleados también guardaron, frente a los centros de trabajo de toda España, cinco minutos de silencio.

El último atentado de ETA se produjo el martes en una carretera cercana a Leiza, en la región de Navarra, vecina al País Vasco, y en el murió Beiro Montes y resultó herido de gravedad un segundo agente, mientras otros tres compañeros sufrieron lesiones menos graves.

La bomba estalló cuando los agentes se disponían a retirar de la calzada una pancarta alusiva a Batasuna, considerada el brazo político de ETA.

El guardia civil herido más grave, que fue ingresado en un hospital de la ciudad vasca de San Sebastián, padece traumatismo craneoencefálico, aunque "no se observa afectación de órganos internos".

Según el último parte médico, presenta una "situación hemodinámica estable, está consciente y con respiración espontánea".

Uno de los guardias civiles menos graves, que ingresó en el Hospital de Navarra, abandonó anoche ese centro sanitario tras "quedar constatada su evolución positiva", informaron hoy fuentes oficiales.

Mientras, los otros dos agentes heridos abandonaron el mismo martes la Clínica de Pamplona (Navarra), tras ser atendidos de sus lesiones.

El nuevo atentado se produjo horas después de que dos terroristas de ETA, que portaban entre 10 y 15 kilos de dinamita en una mochila, murieran en la ciudad vasca de Bilbao dentro de un automóvil.

Los investigadores creen que a los presuntos etarras les estalló el artefacto cuando preparaban los explosivos para cometer un atentado.

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