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El incidente se registró el domingo en una zona rural del municipio de Teorama, en el departamento de Norte de Santander, fronterizo con Venezuela, 420 kilómetros al noreste de Bogotá, un área montañosa y selvática donde el ejército realiza la operación "Holocausto" contra la guerrilla y el narcotráfico.
Esa operación militar, en la que han muerto 17 rebeldes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), busca destruir plantaciones de hoja de coca y laboratorios para el procesamiento de cocaína, actividades ilícitas con las que esa guerrilla obtiene millonarios recursos.
Las FARC, que cuentan con unos 17.000 combatientes y dicen luchar por instaurar un sistema socialista en Colombia, país de más de 40 millones de habitantes con marcadas diferencias entre ricos y pobres, son la principal organización guerrillera del país y el grupo activo más antiguo y numeroso del continente.
Los seis militares que murieron pertenecían a un batallón antidrogas que fue entrenado por Estados Unidos dentro del programa de asistencia de Washington en la lucha contra el narcotráfico.
Estados Unidos entregó en los últimos tres años a Colombia unos 2.000 millones de dólares en equipos y entrenamiento para combatir el narcotráfico y a los ilegales grupos armados que se financian del tráfico de drogas.
Según el gobierno, la guerrilla izquierdista, al igual que los escuadrones paramilitares de ultraderecha que combaten a los rebeldes, obtienen del narcotráfico millonarios ingresos para financiar sus ejércitos irregulares que combaten en medio de un conflicto interno de casi cuatro décadas y que cobra la vida de miles de personas al año.
Colombia es considerado como el primer productor mundial de cocaína con al menos 580 toneladas anuales y uno de los principales abastecedores de heroína.
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