Se repiten las marchas en Libia, Irán, Irak, Yemen, Túnez y Bahréin en contra y a favor de los gobiernos.
La salida del poder del expresidente egipcio Hosni Mubarak desató una crisis en el mundo árabe. En reclamo de reformas y cambios de gobernantes, en algunos casos que llevan décadas en su cargo, las protestas se extienden y se tornan cada vez más masivas y violentas.
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En Libia, las fuerzas policiales dispersaron por la fuerza a varios centenares de manifestantes que reclamaban ante una comisaría la puesta en libertad de un militante de derechos humanos detenido en la ciudad de Bengasi.
Según la edición digital del diario libio Quryna, la Policía empleó gases lacrimógenos y cañones de agua para disolver a los manifestantes y se produjeron 14 heridos en los enfrentamientos.
Familiares de los presos muertos en 1996 en un tiroteo en la prisión de Abu Salim en Trípoli se habían concentrado ante una comisaría de Bengasi para reclamar la liberación del abogado Fathi Tarbel, coordinador de su movimiento, según el diario Al Manara.
Las familias de los presos muertos en Abu Salim, cerca de 1.200 según la organización Human Rights Watch (HRW), son en su mayoría originarias de Bengasi, la segunda ciudad del país.
Tarbel fue liberado el martes tras la presión de las familias, indicó el diario Quryna, próximo a Seif el Islam, hijo del líder libio, Muamar Gadafi.
Pero a pesar de su liberación, las protestas continuaron y otros ciudadanos se sumaron a la concentración frente a la comisaría de Bengasi, gritando consignas contra el régimen libio.
Posteriormente, la televisión estatal mostró imágenes de centenares de manifestantes a favor del régimen en Bengasi y en otras ciudades como Sirte, Seba y Trípoli.
Esos manifestantes portaban grandes fotos de Gadafi y banderas libias y gritaban consignas a favor del líder.
Tanto la concentración de Bengasi como las manifestaciones a favor de Gadafi se producen en vísperas de una jornada de protesta contra el régimen convocada para mañana por cerca de 9.000 internautas libios en las redes sociales de internet.
En tanto, los dos principales líderes de la oposición iraní condenaron la represión de las protestas antigubernamentales y rechazaron cualquier vínculo con países extranjeros. Ayer, el presidente de EEUU, Barack Obama, apoyó las protestas de la disidencia contra el régimen de Mahmud Ahmadineyad.
Las protestas en el inicio de la semana en Teherán y en al menos otras cinco ciudades, organizadas por el movimiento "Ola Verde", se saldaron con la muerte de dos manifestantes y desataron una nueva ola de detenciones.
El ex primer ministro Mir-Hossein Mussavi, dijo en su página web que la "Ola Verde" busca ser fiel a los valores de la Revolución Islámica de 1979, luchando por la libertad y la aplicación de la Constitución.
"Este movimiento se sustenta en la fuerza del pueblo iraní y no está apoyado en el exterior", afirmó Mussavi.
Las manifestaciones del lunes fueron las primeras realizadas por la oposición desde diciembre de 2009, cuando las calles de Teherán fueron escenario de masivas protestas contra la reelección, supuestamente fraudulenta, del presidente Ahmadineyad.
Otro foco de conflicto se vive en Bahréin. Estados Unidos dijo estar "muy preocupado" por la muerte de dos manifestantes en choques con la policía, y urgió a la contención a todas las partes.
"Estados Unidos está muy preocupado por la reciente violencia desatada en las protestas en Bahréin", dijo el portavoz del Departamento de Estado, Philip Crowley, en un comunicado.
Saludó las promesas del gobierno de Bahréin para investigar la muerte de los dos manifestantes y de "tomar acciones legales contra cualquier uso injustificado de la fuerza por parte de las fuerzas de seguridad bahreiníes".
"Urgimos a que se haga lo antes posible. También llamamos a todas las partes a ejercer contención y abstenerse de la violencia", dijo Crowley.
Dos manifestantes chiitas murieron en las protestas antigubernamentales reprimidas por la policía en este reino del Golfo bajo una dinastía sunita, donde el bloque opositor suspendió su participación en el Parlamento por la "represión" de las marchas, que continúan.
Mientras tanto, sigue bajo un clima de tensión la situación en Túnez, donde la salida del depuesto mandatario, Zine el Abidine Ben Alí, y la caída de su gobierno, no pudieron poner fin a la crisis.
En Irak, un manifestante de 16 años murió y otros 27 resultaron heridos por disparos de los agentes de seguridad privados apostados en el techo del edificio del gobierno de Wassit, al sur de Bagdad, ante el cual se manifestaban, indicaron la policía y fuentes médicas.
Los manifestantes prendieron fuego a la sede de gobierno local y al del consejo provincial y a la residencia del gobernador.
Más de 2.000 manifestantes se reunieron en el centro de Kut para exigir la salida del gobernador, Latif Hamad al Tarfa, al que reprochan no haber hecho nada por mejorar los servicios públicos.
Los guardias abrieron fuego cuando un grupo de manifestantes irrumpió en el edificio de la sede del gobierno.
En Yemen, un estudiante resultó herido durante unos enfrentamientos entre manifestantes opositores y fieles al presidente Ali Abdalá Saleh en el campus de la Universidad de Saná, en el centro de la capital.
Alrededor de 500 manifestantes opositores se congregaron en el campus de la universidad, mientras que otros 300 partidarios del partido gobernante se manifestaron delante de la universidad.
Por quinto día consecutivo se producen en Yemen protestas al calor de las revueltas populares que terminaron en las últimas semanas con los presidentes de Túnez y Egipto.
La presión de los grupos de la oposición forzó el pasado 2 de febrero a Saleh, en el poder desde 1990, a dar marcha atrás a unas reformas constitucionales con las que buscaba perpetuarse en el poder.
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