El primer ministro Tony Blair regresa de la audiencia judicial a Downing Street con gesto de abatimiento. Manifestantes lo esperaron en los tribunales con carteles con su foto y la leyenda «el criminal más buscado».
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No obstante, aceptó la responsabilidad por difundir informes que ya fueron desmentidos incluso por las fuentes citadas. «La responsabilidad es mía. Como primer ministro asumo la decisión, pero quería poder afirmar que habíamos actuado según las reglas», indicó Blair durante un testimonio de casi dos horas y media ante el juez «Nosotros dimos la información de inteligencia de una forma que era perfectamente justificada-», dijo Blair. Pero eso no está claro en los hechos, desde el momento en que se supo que algunas de las fuentes esgrimidas como confiables por el gobierno británico para inculpar al régimen iraquí como una amenaza para la humanidad, eran meras monografías de estudiantes de hace diez años, entre otras irregularidades. Ello provocó una seria caída en la popularidad de Blair, que se acentuó cuando la BBC difundió la confesión de Kelly sobre las presiones a las que fue sometido, tras lo cual el científico se suicidó aparentemente por no soportarlas.
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