Islamabad (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - La ex primera ministra paquistaní Benazir Bhutto lanzó ayer un ultimátum al general Pervez Musharraf para que levante el estado de excepción en el país y aseguró que, en caso contrario, la oposición tomará las calles en una gran marcha de protesta a partir del martes próximo. George W. Bush también renovó su presión al presidente y le exigió que vuelva a instalar la democracia lo antes posible.
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Bhutto, líder del Partido Popular de Pakistán (PPP, principal de la oposición), aseguró a la prensa en Islamabad que el diálogo político que mantenía con Musharraf está suspendido, porque el objetivo era «el de restaurar la democracia, y no el de imponer un estado de excepción».
La ex primera ministra, que gobernó entre 1988 y 1990 y entre 1993 y 1996, urgió, además, a Musharraf a renunciar a la jefatura de las fuerzas armadas, como se había comprometido ante la Corte Suprema antes de la elección presidencial del 6 de octubre.
Le reclamó también que restaure la Constitución -suspendida desde el sábado-, devuelva sus cargos a los numerosos magistrados depuestos en virtud del estado de excepción y libere a los cerca de 2.000 abogados y representantes de la oposición arrestados. Si no accede a ello, aseguró, el PPP liderará una larga marcha que comenzará en la ciudad de Lahore el próximo día 13.
Estado de excepción
Musharraf declaró el estado de excepción el sábado, amparándose en el deterioro de la ley y el orden que sufre el país y en las «injerencias» de la Justicia en la labor del gobierno.
Bhutto, sin embargo, calificó ese argumento de «ironía» y afirmó que Musharraf ha decepcionado no sólo a la población de Pakistán y al PPP, sino también a la comunidad internacional, que está presionando al general para que reconsidere su decisión. «Ya basta, Musharraf no puede seguir engañando a la comunidad internacional, explotando las cuestiones del terrorismo y el extremismo en Pakistán», denunció la ex mandataria.
Buena parte de la comunidad internacional expresó su preocupación por la situación en el país y criticó la ola de «arrestos preventivos», la intervención sobre el Poder Judicial y las restriccionessobre los medios de comunicación.
Estados Unidos teme que el arsenal nuclear que posee Pakistán, uno de sus mayores aliados en la guerra contra el terrorismo, caiga en manos de grupos pro talibanes o de Al-Qaeda. Bush continuó ayer ejerciendo presión para que la situación se normalice y en una comunicación telefónica le solicitó a Musharraf que vuelva la democracia.
«Mi mensaje fue que creemos profundamente en las elecciones y que usted debe llamar a comicios pronto y necesita abandonar su uniforme. Usted no puede ser presidente y jefe del ejército al mismo tiempo», dijo Bush en una rueda de prensa conjunta con el presidente de Francia, Nicolas Sarkozy. «Tuve una discusión muy franca con él», remarcó.
La votación estaba prevista para enero de 2008, dos meses después del fin de la Legislatura -que concluye el 15 de noviembre-, aunque el nuevo orden permite extenderla por un año más.
En medio de esta ola de críticas, distintas voces del gobierno aseguraron que el estado de excepción no se prolongará durante más de tres semanas, mientras Musharraf mantiene silencio.
Vigencia
En declaraciones publicadas por el diario «Dawn», el líder de la gubernamental Liga Musulmana de Pakistán, Chaudhry Shujaat Hussain, dijo que Musharraf es « consciente de las consecuencias de un largo estado de excepción» y se mostró «seguro» de que la medida estará en vigor «de dos a tres semanas».
Islamabad está en alerta roja desde el sábado, y en Lahore las autoridades ordenaron ayer de nuevo el despliegue de un fuerte contingente policial en los alrededores de la Corte Suprema, donde las fuerzas de seguridad levantaron barricadas. Con los arrestos masivos y tras varios días de disturbios, apenas 100 abogados lograron reunirse ayer para protestar frente al tribunal judicial, donde cantaron eslóganes contra Musharraf.
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