En tanto, el rascacielos Windsor, uno de los edificios emblemáticos del Madrid moderno que fue destruido por un incendio el pasado fin de semana, deberá ser desmantelado «desde arriba haciaabajo» por la precariedad de la estructura. Se estima que el derribo del edificio, de 106 metros de altura y en pleno centro financiero de la ciudad, costará 22 millones de euros. El trabajo se realizará con la ayuda de grúas y andamios con los que «se cortará» el edificio por partes.
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