Pese al limbo jurídico en el que se encuentran los presos de Guantánamo y a las quejas expresadas por la situación de los detenidos por varios gobiernos del mundo, incluso el máximo aliado de EE.UU., el británico, «The New York Times» indicó que sectores de la Casa Blanca se opusieron porque algunos detenidos eran efectivamente peligrosos. Argumentaban, además, que no se podía confiar en que el régimen saudita los mantuviera en prisión.
Algunos miembros de la dinastía de la familia Saud de Riad son señalados por especialistas por sus supuestas conexiones con Al-Qaeda,
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