La violencia regresó a metros de la Mezquita Roja sólo después de 15 días de la masacre.
Islamabad (ANSA)- Un hombre se hizo explotar ayer en un mercado de Islamabad, cerca de la Mezquita Roja, epicentro de un enfrentamiento reciente entre el ejército y militantes islámicos, y causó la muerte de al menos 14 personas.
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La mezquita había sido ocupada nuevamente ayer por la mañana en ocasión de su reapertura, a menos de un mes del sitio iniciado el 3 de julio que concluyó ocho días después con un cruento asalto de policías y militares, informaron fuentes de seguridad.
La explosión de ayer ocurrió cerca de uno de los mercados más frecuentados de la capital, vecino a un restaurante, mientras la policía descansaba tras haber evacuado la mezquita y lanzado gases lacrimógenos contra los ocupantes, que habían regresado al lugar de culto a dos semanas del desalojo en el que perdieron la vida 102 personas.
Los militantes, no armados, sacaron de la Mezquita Roja al nuevo imán que, a pedido de las autoridades, había subido al pulpito para dirigir la plegaria del viernes, y comenzaron a pintar los muros de rojo para cubrir el color durazno elegido por las autoridades.
La policía colocó blindados y hombres de cuerpos especiales cerca de la mezquita que había reabierto sus puertas el jueves, después de 15 días de trabajos para restaurar los daños provocados por los combates.
"Sabíamos que atacantes suicidas se habían infiltrado en Islamabad", dijo Khalid Pervez, una de las mayores autoridades de la capital, y "habíamos tomado todas las medidas de seguridad, pero a pesar de ello la explosión se produjo".
"Hubo una enorme explosión -contó Saifullah, un transeúnte-, yo mismo llevé los cuerpos de tres civiles y de tres policías a las ambulancias".
Restos humanos estaban esparcidos por la calle y las veredas a decenas de metros del lugar de la explosión.
Las fuerzas de seguridad dijeron que el atentado constituye probablemente una represalia por el asalto a la Mezquita del 10 y 11 de julio y que tenía seguramente como objetivo a los policías.
Después del desalojo de Lal Masjid (Mezquita Roja en lengua urdú), Pakistán fue escenario de una ola de atentados sin precedentes que causaron ya más de 200 muertos.
Las autoridades sostienen que ello es en respuesta a la venganza pedida por "integristas paquistaníes", pero también por el número dos de Al Qaeda, Ayman al Zawahri.
La reapertura de la mezquita fue vista por el gobierno como una acción para calmar la ola de violencia que vive el país, pero las manifestaciones de rechazo no se hicieron esperar: manifestantes escalaron el edificio y colocaron sobre el techo una bandera negra con la leyenda "Kalma" (expresión que indica el credo musulmán).
Luego salieron del edificio al grito de "Musharraf es un asesino" y "Ghazi, tu sangre provocará una revolución islámica", en referencia a uno de los jefes de la mezquita muerto en el sitio, al tiempo que tiraban piedras a la policía y arrancaban los carteles que se encontraban a lo largo de la calle.
La mezquita fue desalojada y cerrada nuevamente, aunque esta vez por tiempo indeterminado, "hasta que pueda garantizarse la seguridad del lugar", dijo Kamal Shah, jefe de administración del ministerio del Interior.
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