5 de julio 2006 - 00:00

Polémica por Franco en el Parlamento Europeo

Estrasburgo (EFE, AFP, LF) - El debate sobre el franquismo irrumpió con toda la fuerza ayer en el Parlamento Europeo, pocos días antes de que se recuerde el 70° aniversario del golpe de Estado del 18 de julio de 1936, que desencadenó la Guerra Civil Española.

Todos los grupos políticos del Parlamento Europeo, salvo el Partido Popular y la ultraderecha, hicieron una condena moderada del régimen de Francisco Franco, tono que, según observadores, se impuso debido a la polémica que precedió el acto. 

Unos 200 eurodiputados transmitieron una petición al Consejo y a la Comisión Europea para la celebración de un debate sobre «la condena al régimen de Franco», pero la conferencia de presidentes lo consideró inoportuno, proponiendo a cambio una declaración institucional, seguida de una toma de posición de las distintas formaciones políticas.

«Para algunos, la Guerra Civil Española era la última gran causa; para otros, una cruzada», dijo el presidente de la Eurocámara, Josep Borrell, añadiendo que él recordaba la cruzada, «los obispos saludando al modo fascista, rodeando generales, en la entrada de las iglesias». «También recuerdo los cementerios llenos de fusilados de un bando y de otro», contó.

Fue más que una guerra, «hubo también una posguerra», afirmó en referencia al franquismo Borrell, quien, no obstante, instó a «afrontar la verdad que alumbra» frente a los «olvidos selectivos» de la transición.

«Una posguerra dura y larga donde no se trataba ya de ganar al enemigo» sino «de erradicarlo para mantener un sistema» que por mucho tiempo dejó alejada a España de la democratización, agregó.

En referencia a la transición a la democracia, dijo que ésta es «considerada modélica», pero que su «éxito necesitó de olvidos selectivos, o de aplazamientos de la memoria, que ahora emerge en un proceso de recuperación que viene a las librerías y se plasma hasta en leyes», dijo.

El vicepresidente del Partido Popular Europeo (PPE, formado por democristianos y conservadores), el español Jaime Mayor Oreja, esquivó la cuestión con un rodeo que lo llevó a hablar, también en primera persona, de los 30 años del comienzo de la transición democrática y que tildó de «error histórico» el hecho de impulsar una segunda transición como si la primera hubiera quedado vieja y obsoleta».

Aunque sin condenar el franquismo, Mayor Oreja defendió «los valores de reconciliación y de superación de un trágico pasado».

La nota discordante llegó de manos de la ultraderecha polaca. El eurodiputado de la «Liga de las Familias» Maciej Marian Giertych, del grupo de los No Inscritos (NI), alabó el régimen franquista por haber salvado a los católicos, lo que ha desatado la indignación de los conservadores y los socialistas, quienes le recriminaron de inmediato.

Según Giertych, la intervención del Ejércitoy del general Franco ha permitido vencer «el ataque comunista contra la España católica».

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