Según el comisario Gomes, quien citó denuncias anónimas de habitantes de la favela, una veintena de hombres acorraló a un hombre, lo golpeó y luego lo llevó hasta el lugar donde fue encontrada la osamenta calcinada. Las denuncias indican que el cronista habría sido asesinado por narcotraficantes que operan en ese lugar, en represalia por los reportajes que venía realizando con una microcámara escondida sobre el tráfico de drogas en las favelas para un programa de investigación del principal canal de televisión de Brasil.
Desde el martes, unos 110 policías civiles y militares patrullaban la favela Vila Cruzeiro en busca del periodista de 51 años, y han distribuido entre sus moradores folletos con números telefónicos dispuestos para recibir informaciones que permitan dar con el paradero del reportero. Lopes, un experimentado reportero dedicado a la problemática del tráfico de drogas en las favelas que rodean esta turística ciudad, fue enviado a Vila Cruzeiro luego de que hace dos semanas TV Globo recibiera denuncias de los habitantes del sector en el sentido de que los narcotraficantes estaban promoviendo fiestas populares y orgías para incentivar el consumo de drogas.
El sindicato de periodistas de la ciudad de Rio de Janeiro y la Asociación Brasileña de Prensa emitieron un comunicado conjunto en el que expresaron su protesta por la inseguridad en que viven los habitantes de la ciudad de Rio y los periodistas que cumplen su trabajo, en especial las coberturas policiales.
Por su parte, la organización internacional defensora de la libertad de prensa, Reporteros Sin Frontera (RSF), emitió el martes un comunicado en el que pidió a las autoridades brasileñas que «se haga toda la luz sobre las circunstancias de esa desaparición».
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