Un juez británico decretó hoy prisión preventiva para once personas que comparecieron ante un tribunal de Londres acusadas de terrorismo en relación con un supuesto complot para derribar aviones en vuelo entre el Reino Unido y EEUU.
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Los presuntos terroristas, todos musulmanes británicos y la mayoría de origen paquistaní, comparecieron ante el juzgado de Westminster (centro de la capital) después de que la Fiscalía de este país presentara este lunes cargos contra ellos.
Los sospechosos fueron trasladados desde la comisaría de máxima seguridad de Paddington Green hasta el tribunal en un convoy de furgones policiales fuertemente escoltado por agentes de policía.
En una vista de más de cuatro horas, los imputados se limitaron a confirmar sus nombres y domicilios en una sala abarrotada por casi un centenar de personas, entre ellas los abogados de los declarantes, la jefa de la división antiterrorista de la Fiscalía, Susan Hemming, y numerosos periodistas.
Ocho de los sospechosos, de entre 19 y 28 años y residentes en Walthamstow y Leyton, en el este de Londres, así como en High Wycombe (Buckinghamshire, cerca de la capital), están acusados de conspirar para asesinar y perpetrar actos de terrorismo.
La Policía, que desarticuló la trama el pasado 10 de agosto, sospecha que esos individuos pretendían introducir explosivos líquidos, ocultos en el equipaje de mano, en hasta diez aviones para detonarlos en pleno vuelo entre el Reino Unido y Estados Unidos.
El juez de turno, Timothy Workman, dictaminó prisión preventiva para ocho de los sospechosos hasta el 4 de septiembre, cuando deberán testificar de nuevo ante el londinense tribunal penal de Old Bailey.
También está imputado un joven de 17 años acusado de poseer material que podría ser usado para cometer actos terroristas, para quien el magistrado ordenó prisión preventiva hasta que vuelva a declarar el 29 de agosto.
Según la Fiscalía, el menor poseía un manual de fabricación de bombas caseras, notas suicidas y testamentos "con las identidades de las personas preparadas para cometer actos de terrorismo".
Los otros dos sospechosos que testificaron son un hombre y una mujer de 23 años y madre de un bebé, acusados de ocultar información útil para impedir atentados, quienes seguirán detenidos hasta el 19 de septiembre, cuando rendirán cuentas otra vez ante un juez.
Scotland Yard liberó este lunes a una mujer arrestada en relación con la conspiración, mientras continúa el interrogatorio de otros once sospechosos.
La Policía tiene de plazo hasta mañana, miércoles, para retener a esos individuos y, si quiere prorrogar su detención, deberá solicitar un permiso judicial, ya que en caso contrario tendrá que presentar cargos contra ellos o dejarlos en libertad.
Un total de 24 personas han sido detenidas por su presunta implicación en el complot, tras varias redadas efectuadas el 10 de agosto en Walthamstow, High Wycombe y Birmingham (centro de Inglaterra).
El jefe de la brigada antiterrorista de Scotland Yard, subcomisario Peter Clarke, subrayó este lunes la "inmensa" magnitud de la investigación, y afirmó que las pesquisas "se extenderán por todo el mundo".
Clarke reveló que la Policía ha practicado 69 registros en viviendas, locales comerciales, vehículos y espacios públicos.
Además, los investigadores han descubierto material para la fabricación de explosivos, incluidos componentes eléctricos y sustancias químicas, como peróxido de hidrógeno.
La Policía también ha requisado más de 400 ordenadores, 200 teléfonos móviles y 8.000 artículos electrónicos de distinto tipo, como CD y DVD, entre ellos grabaciones en las que los supuestos terroristas anuncian su voluntad de cometer atentados suicidas.
De forma paralela a la investigación británica, al menos 17 personas, incluidos dos nacionales del Reino Unido, han sido detenidas en Pakistán por su presunta participación en la trama.
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