Madrid (AFP, EFE, ANSA) - El embajador de Israel en España, Víctor Harel, dio ayer por cerrada la tensión diplomática suscitada tras las declaraciones críticas de dirigentes socialistas españoles sobre la actual guerra en el Líbano.
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El embajador israelí, citado por la agencia «Europa Press», consideró que es momento de «abrir una nueva página».
Harel afirmó haber recibido una llamada telefónica del secretario de organización del Partido Socialista español (PSOE), José Blanco, quien «admitió haber cometido un error» al afirmar públicamente que los bombardeos israelíes en Líbano tenían por objetivo a civiles.
El tono ya había subido bastante estos últimos días después de unas declaraciones muy críticas del jefe del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, sobre el carácter-«desproporcionado» de la intervención- militar de Israel en Líbano. Además, el gobernante se dejó fotografiar con un pañuelo palestino, lo que motivó acusaciones de «antisemitismo» de la comunidad judía local y del opositor Partido Popular.
El lunes, Blanco aumentó la tensión al afirmar públicamente que «en esta crisis, los muertos civiles (libaneses) no son daños colaterales, sino un objetivo buscado». El embajador israelí consideró «infame» esa declaración y reclamó una «explicación», mientras Madrid se esforzaba por rebajar la tensión.
El ministro de Asuntos Exteriores español, Miguel Angel Moratinos, afirmó haberse entrevistado el lunes con Harel para « indicarle que el período de declaraciones era el pasado y que teníamos que trabajar juntos para ayudar a salir de esta crisis».
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