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La semana pasada, Gran Bretaña se había limitado a "recomendar" a sus ciudadanos que salgan de la India y Pakistán, pero hoy sus embajadas en Nueva Delhi e Islamabad "llamaron" a los británicos a tomar esta decisión.
Un millón de soldados de India y Pakistán se hallan apostados a lo largo de su frontera común, sobre todo a nivel de la línea que divide sus jurisdicciones en Cachemira, la región himalya que ambos se disputan desde su independencia de Gran Bretaña, en 1947.
Ayer, Estados Unidos decidió "urgir enérgicamente" a sus ciudadanos a dejar India y Pakistán, reforzando también una advertencia de la semana pasada que había hecho en tono de "recomendación".
Pese a que una guerra parece inminente, un destacado funcionario estadounidense llegó hoy a Nueva Delhi y estimó que "aún hay margen" para evitar un conflicto armado.
Hoy "la presión internacional se ejerce sobre todo sobre Pakistán, que debe limpiar su campo. Los terroristas están allí", dijo este diplomático en Nueva Delhi mientras Richard Armitage, subsecretario de Estado norteamericano, llegaba a Islamabad.
India sostiene que Pakistán apoya a grupos islámicos que se infiltran en el sector indio de Cachemira y cometen atentados.
Pakistán niega estas acusaciones indias, pero manifiesta su "apoyo espiritual" a la causa de los "luchadores de la libertad", como denomina a los musulmanes de la Cachemira india, en rebeldía desde 1989 por considerar que Nueva Delhi les cierra las puertas a todos los cargos políticos.
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