El exitoso modelo económico chileno, tras 17 años de gobierno ininterrumpido de la Concertación, comienza a mostrar tensiones que derivaron ayer en el primer desafío sindical de envergadura. Contribuye a debilitar la imagen de Michelle Bachelet, cuya vocación por la asistencia social ya no alcanza para ocultar demandas de un mejor reparto de los beneficios del crecimiento. Los sindicatos colapsaron Santiago y otras ciudades, y la violencia ganó las calles, promovida por militantes de izquierda y respondida implacablemente por los carabineros. El desafío de la presidenta socialista es enorme. Debe conciliar a las alas izquierda y derecha de una Concertación que ya comienza a mostrar «fatiga de material». Además, lograr que los beneficios del crecimiento lleguen a toda la población, sin que esto mine las bases del secreto del «milagro chileno»: el estímulo a la inversión.
Santiago vivió ayer escenas de marcada violencia durante
la huelga y manifestación convocada por los sindicatos. Los
desbordes y el desafío al gobierno de Michelle Bachelet
encontraron una dura respuesta de los carabineros.
Santiago (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - Más de 400 detenidos y decenas de heridos, incluidos un senador y periodistas, dejó ayer en Chile la mayor jornada de movilización sindical en 17 años de gobierno de la Concertación, convocada por la Central Unitaria de Trabajadores (CUT).
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Las marchas, en las que hubo bombas incendiarias, gases lacrimógenos y piedras, fueron lideradas por dirigentes sindicales y en ellas participaron trabajadores y estudiantes que chocaron en distintos puntos de la capital con la policía. En otras ciudades del país ocurrieron hechos similares.
«Los trabajadores hoy han tenido mayor dignidad. El pueblo de Chile está orgulloso de tener trabajadores conscientes, que salieron a la calle a reclamar sus derechos», dijo Arturo Martínez, presidente de la CUT.
Envergadura
«Esto significa que hemos iniciado un procesointeresante para cambiar el modelo neoliberal del gobierno», agregó, aludiendo a las marchas que reclamaron mejoras laborales y cambios al modelo económico y que en Santiago congregaron a unos 4.000 manifestantes.
Al menos dos camarógrafos de canales locales resultaron heridos, mientras un periodista gráfico y un policía fueron alcanzados por una bomba incendiaria. Asimismo, cerca de una docena de efectivos policiales resultaron heridos, según fuentes de la institución.
Durante toda la jornada, centenares de manifestantes intentaron llegar a la bien custodiada sede del gobierno, pero los carabineros, utilizando caballos, carros hidrantes y gases, dispersaron las protestas, aunque al caer la tarde aún se registraban algunos incidentes. «El pueblo unido jamás será vencido», fue uno de los lemas más gritados por cientos de estudiantes y trabajadores.
El llamado a la calma de la presidenta, Michelle Bachelet, quien en sólo dos años de gobierno ha enfrentado fuertes protestas sociales, no tuvo eco entre los manifestantes.
«En democracia y en mi gobierno, los trabajadores podrán siempre expresar pacíficamente sus demandas y defender sus derechos. Eso sí, hay un límite y quiero que todos lo entiendan muy bien», dijo Bachelet a los periodistas.
En una de las marchas en la capital, el senador oficialista Alejandro Navarro, quien participaba de la movilización, resultó herido por un policía que con un bastón retráctil de metal le dio un golpe directo en la cabeza, cerca de un oído. «Recibí un golpe por la espalda. Yo lo lamento profundamente», dijo Navarro.
Demanda
«Fue un error no haber autorizado la marcha por la Alameda (principal avenida de la capital). La gente que está aquí se ganó la democracia luchando contra la dictadura. Mi gobierno no les puede temer a los trabajadores. Si esto lo construimos precisamente para poder manifestarse», agregó. Navarro anunció que presentará una demanda ante la Justicia, aunque un jefe policial le pidió disculpas públicas.
Basado en el modelo que impuso Augusto Pinochet, que gobernó entre 1973 y 1999, Chile se consolidó como una de las economías más sólidas de América latina, con decenas de pactos de libre comercio que multiplicaron las ganancias de las empresas. Sin embargo, en materia laboral y salarial muestra rezagos. En Chile la renta per cápita alcanzó en 2006 los 12.983 dólares, lo que, comparado con el salario mínimo, 277 dólares, da cuenta de la mala distribución del ingreso, en un país que ocupa uno de los quince últimos puestos del mundo en igualdad económica.
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