Mientras Nueva Orleans hacía sonar las campanas y su población lanzaba flores al agua para recordar a los 1.400 muertos que dejó hace dos años el huracán Katrina, George W. Bush volvió a pedir paciencia a una ciudad que sigue sin completar su reconstrucción. «Esta ciudad está mejor hoy que ayer y mañana estará mejor que hoy», dijo el mandatario, en respuesta a quienes denuncian que su gobierno sigue sin prestar ayuda suficiente.
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